El documento habla sobre la oración y el ayuno como prácticas espirituales importantes para los cristianos. Explica que la oración es comunicación con Dios y debe hacerse con humildad, arrepentimiento y peticiones sinceras. También describe el ayuno como un acto de humildad y sumisión que involucra no comer para fortalecer el espíritu y depender de Dios. Indica que cuando se acompaña el ayuno con obras de misericordia, trae la bendición y salvación de Dios.