DEVOCIONAL: MÚSICA VIVA,
31 DÍAS DE CANCIONES DEL ESPÍRITU.

Compas 2

“David también pidió a los jefes de los levitas (de la tribu de Leví) que hablaran
con sus familiares músicos y cantores para que amenizaran la celebración. David
quería que todos estuvieran llenos de alegría cantando al son de arpas, liras y
platillos” (1 Crónicas 15:16, PDT)

Estamos rodeados de música, don dado por Dios, regalo del cielo.
En nuestras penas, hay música. En las celebraciones, en los días solemnes, en
los solitarios momentos de oración viene de pronto un ave que trina a lo lejos, o un
gallo canta en la hora de la prueba.
Música para decretar propósitos, declarar verdades de Dios, recordar su
grandeza, glorificarle, aprender a buscarlo en el sonido de los mares, en el ritmo
de las olas, en la danza de la lluvia, en el tronar de los ríos, en el silbido suave de
la brisa, todo canta la grandeza del Creador.
En Dios está el principioy el fin de la música.
El Rey David (1 Crónicas 15) lo supo, como esas revelaciones extraordinarias
dice: “tú que habitas entre las alabanzas…” (Salmos 22:3)
La música fue el alma del pueblo de Dios, la energía que impulsaba sus manos
para crear los instrumentos, el ímpetu que llenaba de aire sus voces, la pasión que
liberaba la inspiración en sus gargantas.
“Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;Cantaré, y trovaré
salmos” (Salmos 57:7)


Mi oración.
Padre bueno, mi corazón está dispuesto hoy.
Quiero dedicar estos días a bendecir tu Nombre, agradarte y honrarte.
Deseo hacerlo de corazón, con todas mis fuerzas y lo mejor de mí.
Pido al Espíritu Santo su ayuda para perseverar.
Amén.


Compartamos sobre esto:
      - Tu iglesia local te ha propuesto expresar un tiempo de alabanza con
música: ¿Puedes comprometerte con Dios para apartar un tiempo diario en la
meditación de su Palabra?
      - ¿Te has propuesto compartir este tiempo especial a otras personas?

Día 2

  • 1.
    DEVOCIONAL: MÚSICA VIVA, 31DÍAS DE CANCIONES DEL ESPÍRITU. Compas 2 “David también pidió a los jefes de los levitas (de la tribu de Leví) que hablaran con sus familiares músicos y cantores para que amenizaran la celebración. David quería que todos estuvieran llenos de alegría cantando al son de arpas, liras y platillos” (1 Crónicas 15:16, PDT) Estamos rodeados de música, don dado por Dios, regalo del cielo. En nuestras penas, hay música. En las celebraciones, en los días solemnes, en los solitarios momentos de oración viene de pronto un ave que trina a lo lejos, o un gallo canta en la hora de la prueba. Música para decretar propósitos, declarar verdades de Dios, recordar su grandeza, glorificarle, aprender a buscarlo en el sonido de los mares, en el ritmo de las olas, en la danza de la lluvia, en el tronar de los ríos, en el silbido suave de la brisa, todo canta la grandeza del Creador. En Dios está el principioy el fin de la música. El Rey David (1 Crónicas 15) lo supo, como esas revelaciones extraordinarias dice: “tú que habitas entre las alabanzas…” (Salmos 22:3) La música fue el alma del pueblo de Dios, la energía que impulsaba sus manos para crear los instrumentos, el ímpetu que llenaba de aire sus voces, la pasión que liberaba la inspiración en sus gargantas. “Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;Cantaré, y trovaré salmos” (Salmos 57:7) Mi oración. Padre bueno, mi corazón está dispuesto hoy. Quiero dedicar estos días a bendecir tu Nombre, agradarte y honrarte. Deseo hacerlo de corazón, con todas mis fuerzas y lo mejor de mí. Pido al Espíritu Santo su ayuda para perseverar. Amén. Compartamos sobre esto: - Tu iglesia local te ha propuesto expresar un tiempo de alabanza con música: ¿Puedes comprometerte con Dios para apartar un tiempo diario en la meditación de su Palabra? - ¿Te has propuesto compartir este tiempo especial a otras personas?