RELATO DE NAVIDAD: DÍA DE NOCHEVIEJA
Era el día de Nochevieja,estábamosencasade mis abuelos. Faltaban apenas unas horas para
lascampanadas,cuando me salí al balcón.Hacía fresco,perodentrohabíademasiadojaleo, ya
que estaba reunida toda mi familia, por lo tanto, decidí irme fuera y pensar cómo sería el
nuevo año y cómo sería despedirme de él.
Todosestaban dentro, reunidos en familia, y yo miraba las luces y las calles solitarias. Giré la
cabeza y vi un niño que estaba sentado en uno de los bordillos de las casas de enfrente. Me
quedé un rato observándolo y ya me picaba la curiosidad de cuándo irían a recogerlo sus
padres,peroal finme di cuenta: ese niñonoestaba esperandoasuspadres, ni a sus amigos ni
a nadie.¡Ese niño estaba solo! No lo dudé ni un momento, fui y se lo conté a mi prima. En el
salón ya no había tanto ruido y mi familia pudo oír lo que le decía. Rápidamente bajamos a
averiguar qué le pasaba al niño, por qué en una noche como esa, en la que todas las familias
están en sus casas reunidas, él estaba solo en medio de la calle.
El niño que se llamaba Alejandro, tenía cinco años, era de Badajoz y había venido aquí a
celebrarlaNavidadconsus tíos. El niñosaliótrassu madre,que había salidoa hacer un recado
de última hora, y la perdió de vista, se desorientó y no sabía volver.
Nosperdimoslascampanadas, yaque estuvimos variashorasbuscandosu casa. El niño estaba
triste, con sueño y sobre todo asustado. Todos estábamos pendientes de él y ya no nos
interesaban las uvas, ni las campanadas, ni nada que no fuera encontrar pronto a su madre.
Por fin la encontramos. Ella había estado muy preocupada, buscándolo por todos sitios.
Cuando nos vio llegar con el niño, se emocionó y no paró de darnos las gracias. Nos dijo que
era el mejor regalo de Navidad: volver a estar otra vez con su hijo.
Después de explicarle todo lo sucedido, nos volvimos a casa con la satisfacción de haber
ayudado a un niño y haber creado un lazo de amistad con esa familia.
Marta PalominoDelgado,1ºESO- C

Dïa de nochevieja

  • 1.
    RELATO DE NAVIDAD:DÍA DE NOCHEVIEJA Era el día de Nochevieja,estábamosencasade mis abuelos. Faltaban apenas unas horas para lascampanadas,cuando me salí al balcón.Hacía fresco,perodentrohabíademasiadojaleo, ya que estaba reunida toda mi familia, por lo tanto, decidí irme fuera y pensar cómo sería el nuevo año y cómo sería despedirme de él. Todosestaban dentro, reunidos en familia, y yo miraba las luces y las calles solitarias. Giré la cabeza y vi un niño que estaba sentado en uno de los bordillos de las casas de enfrente. Me quedé un rato observándolo y ya me picaba la curiosidad de cuándo irían a recogerlo sus padres,peroal finme di cuenta: ese niñonoestaba esperandoasuspadres, ni a sus amigos ni a nadie.¡Ese niño estaba solo! No lo dudé ni un momento, fui y se lo conté a mi prima. En el salón ya no había tanto ruido y mi familia pudo oír lo que le decía. Rápidamente bajamos a averiguar qué le pasaba al niño, por qué en una noche como esa, en la que todas las familias están en sus casas reunidas, él estaba solo en medio de la calle. El niño que se llamaba Alejandro, tenía cinco años, era de Badajoz y había venido aquí a celebrarlaNavidadconsus tíos. El niñosaliótrassu madre,que había salidoa hacer un recado de última hora, y la perdió de vista, se desorientó y no sabía volver. Nosperdimoslascampanadas, yaque estuvimos variashorasbuscandosu casa. El niño estaba triste, con sueño y sobre todo asustado. Todos estábamos pendientes de él y ya no nos interesaban las uvas, ni las campanadas, ni nada que no fuera encontrar pronto a su madre. Por fin la encontramos. Ella había estado muy preocupada, buscándolo por todos sitios. Cuando nos vio llegar con el niño, se emocionó y no paró de darnos las gracias. Nos dijo que era el mejor regalo de Navidad: volver a estar otra vez con su hijo. Después de explicarle todo lo sucedido, nos volvimos a casa con la satisfacción de haber ayudado a un niño y haber creado un lazo de amistad con esa familia. Marta PalominoDelgado,1ºESO- C