El documento analiza una década del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, destacando el deterioro institucional y el fracaso de la revolución chavista en asegurar libertades y derechos a los ciudadanos. A través de un enfoque en la manipulación política y el control de las instituciones, se concluye que el régimen ha transformado una democracia frágil en un sistema semi-autoritario, exacerbando la crisis social y económica. El informe resalta cómo las elecciones han sido utilizadas como una herramienta de legitimación en lugar de fortalecer la democracia.