La Segunda Guerra Mundial dejó aproximadamente 54 millones de muertos y 65 millones de heridos, y destruyó gran parte de Europa. Como resultado, había millones de personas sin hogar o familia y países con catástrofes económicas y pobreza. Después de la guerra, surgió la necesidad de reconstruir los lugares devastados, proteger a la población y promover los derechos humanos para prevenir futuros desastres.