El desayuno es crucial para la salud, ya que proporciona los nutrientes esenciales necesarios para empezar el día con energía y controlar el peso. Un desayuno rico en proteínas mejora la saciedad y la estabilidad del azúcar en sangre, mientras que saltárselo se relaciona con hábitos alimenticios poco saludables. La inclusión de alimentos nutritivos en el desayuno, como proteínas y fibra, fomenta una mejor salud física y mental a largo plazo.