La sobreexplotación de recursos naturales tiene varias consecuencias negativas para el medio ambiente como la desestabilización de ecosistemas, la pérdida de flora y fauna, y fenómenos climáticos. La extracción de recursos a una tasa más alta que su capacidad de regeneración conduce a su agotamiento. La tala excesiva de árboles puede causar desequilibrios ecológicos como deslaves e inundaciones y dificulta la purificación del aire. La contaminación del agua, aire y suelos