Un hombre se levanta temprano y siente la presencia de Dios, quien le hace una serie de preguntas sobre su amor y devoción aun en situaciones difíciles de discapacidad o enfermedad. Dios también cuestiona por qué el hombre se aleja de Él cuando las cosas van bien y sólo recurre a Dios en momentos de necesidad. El hombre no puede responder adecuadamente y llora arrepentido, pidiendo perdón. Dios lo consuela diciendo que nunca lo abandonará y que siempre lo amará.