La fabricación de cuero consiste en un proceso de tratamiento que elimina el agua, la grasa y la carne de la piel mediante sal, una máquina descarnadora y remojo durante 24 horas. Luego, el cuero se deshidrata, tiñe, curte para darle propiedades resistentes, y se seca utilizando técnicas como secado al vacío para obtener un acabado liso y natural. Finalmente, el cuero puede pintarse de manera uniforme sobre su superficie.