Las diferencias entre mujeres y hombres se originan en factores genéticos, fisiológicos y neurológicos desde el desarrollo fetal. Las mujeres tienen una mayor sensibilidad a los estímulos sensoriales, capacidad multitarea y fluidez comunicativa, mientras que los hombres se enfocan más en tareas visual-espaciales y estructuran el lenguaje de forma más concisa. Ambos sexos también difieren en sus esferas sensuales y afectivas.