Existe una diferencia entre lo que Dios permite y lo que Dios aprueba. Dios permite situaciones causadas por las acciones humanas, con consecuencias buenas y malas, pero aprueba diseños perfectos de sabiduría y propósitos buenos. Hacer la voluntad de Dios siempre traerá victoria, y la obediencia a sus instrucciones nos dará certeza de estar en lo aprobado.