Una dirección IP identifica de manera lógica a cada dispositivo en una red. Está formada por 32 bits divididos en 4 octetos y permite más de 4 mil millones de combinaciones. Las direcciones se clasifican en A, B y C según el tamaño de la red, y existen direcciones reservadas como 127.0.0.1 para bucles locales. La máscara de red divide grandes redes en subredes más pequeñas.