Este documento contiene el discurso del Cardenal Joseph Ratzinger con motivo de recibir un doctorado honoris causa por la Universidad de Navarra en 1998. En el discurso, Ratzinger explora la naturaleza de la teología y su relación con la autoridad y la ciencia. Argumenta que la teología se basa en una Palabra dada que guía el pensamiento más allá de sus propias limitaciones, y que esta Palabra es la Escritura viviente en la Iglesia a través de la interpretación y tradición.