El PRI nació en 1929 como resultado de las circunstancias post-revolucionarias en México y dominó la política mexicana durante el siglo XX. Aunque el PRI perdió la presidencia en 2000, sigue siendo un actor político poderoso. En las últimas décadas, el PRI ha experimentado debates internos sobre si mantener su ideología nacionalista revolucionaria o modernizarse y adoptar posturas más progresistas.