Estos dones de poder incluyen el don de fe, que permite creer con certeza que Dios hará algo específico; el don de sanidades, que permite curar enfermedades de manera sobrenatural; y el don de hacer milagros, que permite intervenir en la naturaleza de manera sobrenatural. Estos dones son manifestaciones del Espíritu Santo que sirven para edificar a los creyentes y llevar a otros a la fe. Sólo se dan a personas espiritualmente maduras para glorificar a Dios, no para alardear del poder