El informe del proyecto drivers destaca la necesidad de mejorar la calidad del trabajo en Europa, enfocándose en grupos ocupacionales de bajo estatus que enfrentan peores condiciones laborales y mayores riesgos para la salud. Se propone implementar intervenciones coordinadas y políticas de mercado laboral que prioricen el bienestar de estos grupos, así como fomentar la colaboración entre distintos actores para abordar la precariedad laboral. La investigación sugiere que países con políticas laborales activas tienen entornos de trabajo más saludables, indicando la urgencia de invertir en condiciones laborales que protejan la salud de los trabajadores.