Este documento trata sobre tres pensamientos principales del Papa Pablo VI sobre el papel de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Primero, que la Iglesia debe profundizar en su comprensión de sí misma, su doctrina y misión. Segundo, que debe esforzarse por corregir sus propios defectos y mejorar la perfección de sus miembros. Tercero, que debe establecer relaciones con el mundo moderno y participar en el diálogo entre la Iglesia y la sociedad.