Este documento es una carta del Papa Pío XII a los obispos latinoamericanos antes de la primera Conferencia General del CELAM en 1955. En ella, el Papa expresa su preocupación por la insuficiencia del clero en América Latina y alienta a los obispos a abordar este problema y otros durante la conferencia para fortalecer la vida católica en la región. También los insta a explorar nuevas formas de involucrar a los laicos y religiosos como colaboradores del clero.