El documento detalla un ejercicio de oración que se debe realizar ante un crucifijo durante treinta y tres días, donde se ofrece pidiendo la intercesión de Dios para diversas necesidades espirituales y temporales. A través de la meditación en las dolorosas experiencias de Jesucristo, se busca la misericordia divina, la sanación de los pecados, y se menciona la intervención de la Virgen María. Además, se concede indulgencias por la práctica de estas oraciones, resaltando su importancia en la vida espiritual de los creyentes.