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PARA
SALVARNOS
C O O P E R A R
Tomado del Mes de la Preciosísima
Sangre
Dios abrió un camino en el Mar Rojo (figura de la
Sangre de Jesús) para librar de sus enemigos a los
hebreos; pero fue necesario que estos anduvieran
sobre él, para obtener su salvación. Además, para
que fueran curados de las mordeduras de las
serpientes venenosas con que Dios los castigaba, no
fue bastante que Moisés, según el mandato divino,
alzase la serpiente de bronce (figura de Jesús alzado
en la cruz), sino que hubo necesidad de que fijaran la
vista en ella. Así también nosotros, para aprovechar
de la salvación que nos ha procurado la Preciosa
Sangre, hemos de concurrir con buenas obras.
Jesús, subiendo al Calvario, quiso ser ayudado del
Cireneo a llevar la cruz, para darnos a conocer, dice
San Alfonso, que no basta su Sangre sin nuestra
cooperación. Él hizo cuanto era necesario para
satisfacer a la divina justicia, derramando su propia
Sangre; pero como no quiere salvarnos a la fuerza,
debemos cooperar también nosotros a nuestra
salvación. Los Santos en el Cielo no solo visten
túnicas lavadas en la Sangre de Jesús, sino que
también en sus manos llevan palmas, en señal de
haber combatido ellos también. Cooperemos, pues, a
la Sangre divina, y nos salvaremos.
El árbol que no produce fruto, será arrancado y
echado al fuego: y el cristiano que no hace
buenas obras, será arrojado al infierno. Por esto
dice San Pedro: «vivid santamente, acordándoos
que habéis sido redimidos con la Sangre
Preciosa»: porque no se puede participar de la
redención que esta Sangre nos ha dado, sin
nuestra cooperación. Si Dios nos ha creado sin
mérito nuestro, no quiere decir que sin méritos
nos salvemos.
HEMOS SIDO
REDIMIDOS POR
SU SANGRE
Y HEMOS
RECIBIDO EL
PERDÓN DE LOS
PECADOS
Efesios 1,7
EL SEÑOR DE LAS
MISERICORDIAS
Memoria: 1 de julio
Cuenta una historia que en 1911 una señora de identidad
desconocida, lloraba inconsolablemente ante el Señor de
la Capilla la muerte trágica de su hijo, rogándole al Señor
le devolviera al menos a su otro hijo que se encontraba
encarcelado. Grande fue su sorpresa al regresar a su
casa y encontrar a su hijo liberado, causándole gran
alegría y eterna gratitud al Señor, ofreciéndole rezar por
siete lunes al crucificado y le llamó “Señor de las
Misericordias”. A raíz de este milagro se inicia la
devoción de los siete lunes y el apelativo con el que se le
conoce a la milagrosa imagen hasta nuestros días.
La calidad escultórica y la devoción plasmada en cientos
de plaquetas fijadas en la cruz de la imagen a lo largo de
las décadas le valieron el privilegio de ser consagrada. El
26 de marzo del 2000, tercer domingo de Cuaresma, el
obispo auxiliar Mons. Mario Ríos Montt, lo consagra en
una solemne ceremonia. Luego se realiza una procesión
extraordinaria por las calles del centro histórico de la
capital. Esta imagen únicamente ha sido procesionada en
siete ocasiones, en 1918, 1933, 1962, 1975, 1983, 2000
y la última vez en 2008.
Tomado de: Prensa Libre
En 1782 se contrata con el escultor Vicente España
una imagen de Cristo crucificado con su propio altar, a
solicitud del Templo de Nuestra Señora de los
Remedios, que se encontraba en el cerrito donde
finalizaba la Calle Real (hoy Paseo de la Sexta
Avenida). El escultor era hijo del maestro Matías
España y discípulo de José Bolaños. La imagen del
crucificado fue colocada en la capilla de la
decimosegunda estación del viacrucis.
Los pasos del viacrucis comenzaban en la Tercera
Orden Franciscana, a un costado del Templo de San
Francisco, en la trece calle y habían doce capillas
donde en cada una se representaba una estación. Al
llegar las imágenes de la destruida ciudad de Santiago,
la imagen del crucificado fue sustituida. En 1837 el
Jefe de Estado, Don Mariano Gálvez, compra la
imagen al Templo del Calvario y la dona a la Capilla
del antiguo Cementerio San Juan de Dios, ubicado en
lo que hoy es la 10a. calle. Es en ese espacio donde
se le empieza a conocer a la imagen como el Señor de
las Ánimas, Jesús de los Muertos o Señor de la Capilla
EJERCICIO DE LOS SIETE LUNES
DEDICADO
AL SEÑOR CRUCIFICADO QUE SE
VENERA EN LA CAPILLA DE
ÁNIMAS DEL HOSPITAL
GENERAL DE SAN JUAN DE DIOS
Se hará la señal de la cruz y luego se rezará lo
siguiente:
ACTO DE CONTRICIÓN
Amorosísimo Señor de las Misericordias, Hijo de Dios, igual
al Padre y al Espíritu Santo, Dueño de la vida y de la
muerte. Dador de penas y de consuelos, el mejor de todos
los amigos, que por nosotros derramó hasta la última gota
de su sangre, he aquí un pecador, que mucho te ha
ofendido, mas hoy llora amargamente sus culpas, quiere
amarte y suplir con su dolor y sus lágrimas el gran mal que
cometió, apartándose de Ti. No desoigáis, Señor de las
Misericordias, al pecador arrepentido, y pruébale de una vez
más, cuan bueno eres extendiendo tus manos cual Padre
cariñoso para abrazarlo. Si mis faltas levantaron un muro
entre Tú y mi pobre alma, allí tienes a tu dulce madre que
aboga por mí, allí esta esa Cruz en que fuiste muerto por
salvar mi alma, allí están esos clavos y esas espinas que
por mi te hirieron, allí, en fin, tus dolores, tus lágrimas, tu
sed y tus sublimes palabras antes de expirar. Por estos
tesoros de perdón tan inagotables, ten, Señor, misericordia
de mí. Sed para mi un consuelo, en medio de mis tristezas
que son tantas, oiga tu voz, como la oyó el dichoso ladrón, y
que tu amor me diga: Hijo mío, te perdono, y te doy lo que
me pidas. Así sea.
PRIMER LUNES
“Padre mío, perdónalos porque no saben lo que hacen”
ORACIÓN
Dulce Jesús de las Misericordias, que, en el colmo de la
más cruel agonía, y en el punto supremo de tu muerte,
orabas por nosotros, pobres pecadores, si tus ruegos de
Dios agonizante eran dirigidos al Eterno Padre por los que
te crucificaban, ¿Cómo no he de esperar que no me
perdones y asistas en esta inmensa aflicción, si humillado te
Compuesto por una persona devota suya
Con licencia de la Superioridad Eclesiástica
Guatemala, 1914
encomiendo la recibió con gusto, como encargo de un
Dios moribundo, como deseo de un Hijo adorable y
como especial misión de la Augusta Trinidad. Por eso
vengo yo confiado, a implorar tu piedad. No me la
niegues Señor, hazlo por tu tierna Madre, a quien todo
con tanto amor le concedes. El primer beneficio te
imploro, es mi satisfacción, y por medio de María la
espero, te pido más, bien sabes Tú, cuantas
amarguras y dolores oprimen mi corazón,
arrebatándome la tranquilidad, incomparable don de
tus manos, Tú conoces cuantas lágrimas vierte mi
alma, presa de hondos sufrimientos. Dame pues,
alivio y paz en mi aflicción, tu Santísima Madre te
alabará por mí. Así sea.
Obsequio: Rezar una parte del Rosario a la
Santísima Virgen por que padecen alguna tribulación.
CUARTO LUNES
“¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has
desamparado?”
ORACIÓN
¡Grande como el mar es tu tribulación, Señor de las
Misericordias, cuando te obliga a exhalar tan dolorosa
queja a tu Padre Celestial! ¡Como Dios mío, quisiste
extremar tan inmensa agonía! Por amor a los
hombres lo permitiste así. Deja pues, que yo ahora
exhale también mi doliente clamor y te diga: ¡Padre
mío! ¿Por qué me has desamparado?, pero, ¿Qué
digo Jesús mío? perdóname, no quiero ofenderte, tu
jamás desamparas a tus hijos. Tu Providencia vela
sobre todos, otorgas tu gracia al que la pide, y a
ninguno niegas tus bondades, como te implore
arrepentido. Si alguna vez no concedes tus consuelos
como desea el pecador, es prueba de tu ternura
infinita, pues quieres darle la moneda del sufrimiento
para comprar el cielo. Por el amor de tu amorosa
queja, escucha, Oh Jesús, la voz de mi aflicción. Vaya
mi ruego con tus benditas lágrimas para que te
inclines compasivo a favorecerme. Así sea.
Obsequio: Dar una limosna en sufragio de las almas
del Purgatorio.
QUINTO LUNES
“Sed tengo”
ORACIÓN
Inocentísimo Señor de las Misericordias, que quisiste
pido con tu amoroso perdón, la compasión y el olvido de
mis faltas? Realmente, Señor, no conocí al ofenderte, el
abismo de infinitos males que me causaba. Sea pues, el
clamor de tu primera palabra, el sello de mi salvación, el
ósculo de tu clemencia, y la llave de mi eterna felicidad.
En recuerdo de tu heróica plegaria, te ofrezco Señor el
ejercicio de este día y en mis pobres oraciones, recibe el
suave incienso de mi fé y devoción. También te pido
Señor, por tu Iglesia santa y sus ministros, para que
destierres del mundo el error y la impiedad, y que todos te
amen y busquen el reino de Dios y su justicia. Así sea.
Obsequio: Perdonar a los que nos hayan ofendido.
Jaculatoria: Dad, Señor, a las almas del Purgatorio, el
descanso eterno.
SEGUNDO LUNES
“En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el
Paraíso”
ORACIÓN
Si el afortunado Ladrón, al reconocerte como Hijo de Dios
y considerar la dicha que le cabía al morir a tu lado,
confesándote Rey y pidiéndote le tuvieses presente al
entrar en tu gloria, consiguió por su fé y su humildad, la
dulcísima promesa de llevarle aquel mismo día al Paraíso,
¿Cómo, Señor Misericordioso, he de dudar de la ternura
de tu corazón para aliviar la pena que me oprime, pues
aunque ingrato y desleal, siempre te he reconocido y te
reconozco como Soberano de los cielos y tierra, y en esta
fé deseo vivir y entregar mi vida por defenderla? Espero
Señor, que siempre me asistas con tu gracia, para poder
oír de tu santísima boca, aquella divina promesa de
llevarme a tu reino como el buen ladrón. San Dimas, tu
confesor, sea mi abogado, y por su intercesión,
escuchada mi súplica. Así sea.
Obsequio: Rezar una estación por las almas del
Purgatorio.
TERCER LUNES
“Mujer, eh ahí a tu hijo, Juan, he ahí a tu Madre”
ORACIÓN
¡Amabilísimo Señor de las Misericordias! no tenemos los
pecadores más sublime legado que el que nos dejaste en
tu testamento, dándonos a tu Madre amantísima por
Madre nuestra, ¿Qué temeremos con su amparo? Si su
manto es nuestro escudo, nada nos hará sucumbir. Tu
con tan grande clemencia? Si con tu sacratísimo y
último suspiro nos endulzas las penas de esta vida, y
con tu precioso aliento nos vivificas, ¿en donde
buscaremos mejor consuelo que en tu Cruz? ¿a que
buscar otra sombra si nos albergamos bajo el árbol
santo en que nos redimiste? ¡Oh Divino Jesús
Crucificado! En cada una de tus palabras nos dejaste
rico tesoro de enseñanza, bálsamo suavísimo de
consuelo, herencia inestimable de valor. ¿Qué puedo
hacer yo, Señor, sino recordarte una a una tus
misericordias y decirte con el profeta Rey: “ten
misericordia de mí Señor, conforme a tu gran
misericordia”? a esa última entrega de tu alma, uno y
entrego también la mía. Encomiendo a tu paternal
ternura mis íntimos dolores, mis trabajos, mi pobreza,
mis penas y mis quebrantos. Esta necesidad que hoy
me aflige y te presento, la elevo con tu postrera
palabra. Tienes los brazos abiertos para recibir al
pecador, recíbeme, pues, a mí, que soy el mayor de
todos. No termine yo este ejercicio que en honra tuya
he practicado, sin que tu dulce voz se deje oír en mi
favor, servirá para tu mayor gloria y alabanza, pues
mientras más indigno sea yo, más glorificado
quedará tu santo nombre. Así Señor, me atrevo a
decirte que dejas cumplida en mí, tu soberana obra
de redención y de consuelo. En tus manos
encomiendo, Señor de las Misericordias, esta nación,
esta ciudad, este recinto, donde es acogido el infeliz
que gime bajo el peso de la enfermedad. En tus
manos encomiendo a tus bienhechores, y a esas
almas abnegadas que velan por el afligido y el
enfermo. En tus manos encomiendo a cuantos son
víctimas de sufrimiento y de la desgracia. Derrama
Señor, sobre todas las almas como sobre la mía, el
bálsamo de tus consuelos. Y por las siete palabras
que pronunciaste en las horas amargas de tu agonía,
te pido paz y eterno descanso para las almas del
Purgatorio. Así sea.
Obsequio: Hacer una fervorosa Comunión, por las
almas del Purgatorio.
DEPRECACIONES
Las lágrimas de María por mis culpas derramadas,
con la sangre de Jesús mescladas, sean mi consuelo
y mi alegría.
Por tus Llagas, Señor R/: Ten piedad de mí
Por tus dolores, Señor
Por tu tristeza, Señor
Por tu sed, Señor.
sentir la más ardiente sed, para dar el más doloroso
clamor, y significarnos cuanta es la que tenéis de nuestra
salvación y cuanto quisisteis sufrir por nuestra salud.
Dulce Jesús, Tú, que das cristalinas aguas a los
manantiales y fertilizas los campos con lluvias
bienhechoras y cubres los pétalos de las flores con perlas
de rocío, quisiste padecer el más cruel de los tormentos,
secándose por la sed tu sacratísima lengua hasta pegarse
el paladar. Si todos los moribundos sufren indeciblemente
con la sed, ¿cómo sería la que quisiste sentir con tan
universales dolores y tan inauditos sufrimientos? Por esta
otra prueba que diste del amor que nos tienes, te pido,
Jesús dulcísimo, que yo tenga sed de virtudes, sed de
santificarme y sed de salvar a mis semejantes, para que
tu tierno clamor halle eco en mi corazón. Además de los
bienes espirituales, he menester los bienes terrenos, bien
conoces Señor, la necesidad que ahora me aqueja y
tengo sed de verla remediada. Así sea.
Obsequio: Rezar el ejercicio de Vía Crucis, aplicándolo
por la conversión de los pecadores.
SEXTO LUNES
“Todo está consumado”
ORACIÓN
¡Si, amoroso Jesús de las Misericordias! ya nos
enseñaste tu doctrina, confirmada con tu ejemplo y
milagros, ya nos regalaste a tu tierna Madre, ya nos diste
tu sangre, y tu vida, todos nos lo diste. Nada nos falta
para ser eternamente felices, pero ingratos y perversos,
olvidamos tus beneficios y nos separamos de Ti para
seguir a Satanás. Nos tienta el mundo, el demonio y la
carne, preferimos sus efímeros placeres al goce eternal
de tu gracia. No merecemos tu amor ni tus beneficios.
Castigos en la tierra y eterno infierno, eso, merecemos,
Señor, por nuestras muchas culpas. Pero ¿Qué sería de
tu preciosa sangre, si ella misma no alegara en nuestra
defensa? Por eso de rodillas te suplico, que esa adorable
sangre sea mi galardón, y te incline a favorecerme. Así
sea.
Obsequio: Oír misa por las almas del Purgatorio.
SÉPTIMO LUNES
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
ORACIÓN
Ya entregaste tu alma a tu Eterno Padre y con ella
entregaste la nuestra. ¿Qué podemos temer entonces,
Por tus lágrimas, Señor
Por tu Cruz, Señor
Por tu agonía, Señor
Por tus siete palabras, Señor
Por tu Preciosa Sangre, Señor
Por tu Santísima Muerte y Sepultura, líbranos Señor, de
todo mal. Amén.
JACULATORIAS
L/: Dadles Señor, descanso eterno
R/: Que la luz perpetua las ilumine.
L/: Descansen en paz
R/: Amén
"ID POR TODO
EL MUNDO Y
PREDICAD EL
EVANGELIO A
TODA
CRIATURA"
Marcos 16, 15
LA DISPERSIÓN DE LOS
DOCE APÓSTOLES
Memoria: 15 de julio
Por Ramón Rabre Jordá
8. - Creo en el Espíritu Santo,
9. - la santa Iglesia católica, la comunión de los
santos,
10. -el perdón de los pecados,
11. - la resurrección de la carne
12. - y la vida eterna.
Como vemos, es lo que la Iglesia Católica Romana
conoce como “símbolo de los Apóstoles” y que
utiliza en la liturgia de la misa en ocasiones.
Igualmente lo utilizan algunas iglesias herejes, con
la reticencia de sustituir “cristiana” por “católica”,
solo para no parecer eso mismo, “católicos”,
entendiendo católico como “romano”, y peor aún,
como contraposición a cristiano.
Por supuesto, este es un resumen de nuestro
Credo, establecido para toda la Iglesia en 325, en el
Concilio de Nicea, y que conservamos casi tal cual
fue redactado en el célebre Concilio y perfilado en el
Concilio de Constantinopla, por ello le llamamos
“niceno-constantinopolitano".
Esta fiesta, que data del siglo XV, trataba del inicio
del ministerio apostólico, luego de la Ascensión de
Cristo y Pentecostés. Según el “Rationale Officii
Divini” de Durando, el domingo siguiente a
Pentecostés, los apóstoles se reunieron en
Jerusalén, y se dividieron entre sí el mundo
conocido para ir a predicar el Evangelio. Cada uno
tomó una frase como símbolo de lo que predicaría
con más ahínco, dando como resultado doce
artículos de fe. Estos serían:
1. - Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del
cielo y de la tierra.
2. - Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
3. - que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, nació de santa María Virgen,
4. - padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,
5. - descendió a los infiernos,
6. - subió a los cielos y está sentado a la derecha de
Dios, Padre todopoderoso
7. - y desde allí ha de venir a juzgar a vivos y
muertos.
Sin embargo, las herejías formales y movimientos
heréticos del medievo hicieron que se creara como
respuesta, un resumen más sencillo y fácil de memorizar
por el pueblo, pudiéndose, además, representar
gráficamente de manera muy catequética, cada punto de
este resumen o símbolo relacionado a un apóstol. Siempre
se reservó, por deferencia, el primer artículo al apóstol San
Pedro. Sobre todo se difundió en el norte de Europa.
Como suele pasar, de una simple representación gráfica,
se pasó a la recreación homilética y de ahí a la leyenda y a
la memoria litúrgica. Esta última fue siempre local, no de
toda la Iglesia y duró poco en el tiempo, pues fue
eliminada en la reforma de Trento. Esto con respecto a la
iconografía y la memoria, mas con respecto al mismo
símbolo hay que decir que este perduró pues desde el
siglo XIII fue puesto por el papa Inocencio III para la misa
en sustitución del Credo Niceno.
Sin embargo, la iconografía continuó y aún puede verse en
algunos lugares, incluso en América, donde no es
frecuente dado que fue evangelizada después de Trento y
aunque a esas tierras no pasó la fiesta, sí que se usó el
recurso iconográfico de unir un apóstol a un punto del
símbolo.
No faltan los que hagan de este símbolo un texto
antiquísimo en la Iglesia, basándose en textos de Padres
de la Iglesia en los que se alude a un “símbolo”, o extracto
de las enseñanzas apostólicas, mas no hay la más mínima
constancia de que se refieran explícitamente a este “credo
corto”, cuyo origen está perfectamente documentado en el
siglo XV. Por ejemplo: “Es el símbolo que guarda la Iglesia
romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los
apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común” (San
Ambrosio, Explanatio Symboli, 7: PL 17, 1158D). Pero,
desde luego, San Ambrosio se refiere a todo el conjunto de
la fe expresado en el Credo de Nicea. Ciertamente había
en la iglesia romana una fórmula de preguntas y
respuestas que “resumía” el credo en las ceremonias de
bautismo, utilizada por la iglesia carolingia desde el siglo
VI. Pero esa fórmula se parecería más a la utilizada aún
hoy en la renovación de las promesas bautismales que al
“credo” tratado aquí.
En resumen, para entender: no es que el “Credo de Nicea”
sea un desarrollo del llamado “Credo de los Apóstoles”,
sino al revés: el “Credo de los Apóstoles” es un resumen
catequético del “Credo de Nicea”. ¿Que por qué se le
llamó “de los Apóstoles”? Primero, para darle un origen
primigenio a toda profesión de fe. Segundo, porque era
común verlo en filacterias en manos de los apóstoles.
MES DEVOTO
A HONRA DE LOS DOCE
AMADOS DISCÍPULOS DE
CRISTO NUESTRO SEÑOR
LOS SANTO APÓSTOLES
Dispuesto por D. José Casimiro
Gutiérrez de Huesca
Reimpresa en la Puebla de los
Ángeles
Por los Herederos de la Viuda de
Miguel de Ortega, en el portal de
las flores. Año de 1776
ORDEN Y MÉTODO
Puede hacerse en cualquier época del año, según lo
pida la necesidad de los devotos, para cuyo remedio
se recurre al patrocinio apostólico, pero más a
propósito, parece comenzarlo el día primero de cada
mes y acabarlo el ultimo del mismo, confesando y
comulgando el día en que se diere principio a esta
devoción y el día que se finalizare, o más, a dirección
del Padre espiritual. Este mes se reduce a tres
oraciones, que son: el acto de contrición, luego se
rezarán los credos (como se verá más adelante) los
que acabados se reza la deprecación a María
Santísima, y acabándose esta se reza todos los días
una salve y se hace la petición, acabada se dice la de
los Santos Apóstoles, que es con la que se da fin.
Pero los devotos que quisieran pueden rezar los
gozos, para con ellos obligar a mas a nuestros santos,
a que interpongan sus ruegos con Dios nuestro
Señor, para alcanzar el socorro de la necesidad con
que recurrimos.
Puestos de rodillas delante de la imagen de Cristo,
o de los Doce Apóstoles, después de haberse
signado, se dice lo siguiente:
ORACIÓN
¡Oh Gloriosísimo Apostolado de Cristo nuestro Señor!
sagrados héroes de la gracia, Príncipes y
fundamentos de la Iglesia Santa, ministros idóneos de
su Evangelio, fidelísimos pensadores de los
soberanos misterios y sacramentos con que
enriqueció la Iglesia que adquirió con su Sangre
preciosísima, arcas en quienes Dios depositó el
remedio de los necesitados de cuerpo y alma, a
vuestro patrocinio llego confiado, en que intercederéis
por todos los que en vuestro honor hacemos este
mes, para que esta necesidad con que recurrimos a
vuestro amparo sea socorrida, y que a la hora de
nuestra muerte no nos desamparéis, para que en el
instante en que se aparten nuestras almas de
nuestros cuerpos, sean por vuestras manos
presentadas en el Tribunal de la Santísima Trinidad, y
que así logremos entrar en la posesión de la Gloria,
en donde en vuestra compañía, alabemos a Dios
nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los
siglos. Amén.
GOZOS
Pues vuestros sacros honores
Resuena el metro sonoro:
Sacro Apostólico Coro
Rogad por los pecadores.
En vuestra virtud constante
Se afianza y asegura
La fábrica y hermosura
De la Iglesia Militante,
Siempre quedará triunfante
Del infierno y sus horrores:
Con vuestra sangre vertida
Se fecunda hermosa planta
Y viña la Iglesia Santa,
Siempre abundante y crecida
Con tal riego enriquecida
Se conserva en sus verdores:
Sois príncipes eminentes
Capitanes esforzados,
Del cielo, invictos soldados,
De la Iglesia Presidentes,
Sois sus Astros refulgentes
Y luminarias mayores:
Con vuestra luz se ilumina
De la verdad la columna,
ACTO DE CONTRICIÓN
Omnipotente, Sabio, Poderoso, Misericordioso y
Providentísimo Dios, Criador de todas las cosas, que
las riges y gobiernas con providencia inescrutable,
humildemente postrado ante el real acatamiento de tu
Majestad Soberana, te pido y ruego por la Sangre
preciosísima de tu Hijo Santísimo, por la Pasión y
Muerte que por mi padeció, por los méritos de su vida
y los de la Santísima Virgen María, mi Señora, te
dignes de concederme un dolor verdadero de mis
culpas, para que, arrepintiéndome de mis culpas, para
que arrepintiéndome de todas ellas, quede mi alma
limpia y sea estimulada al candor de la inocencia y
libre de la fealdad del pecado, para que de ese modo
viva siempre en gracia y como quien ha de morir.
También te pido que te dignes de concederme el favor
que en esta devoción pretendo, por la intercesión de
los Santos Apóstoles, tus queridos y amados
Discípulos, a quienes suplico enderecen mi petición a
lo que sea más del agrado de tu Majestad Divina, bien
y aprovechamiento de mi alma. Amén.
Aquí se reza el primer día un Credo, el segundo
dos, el tercero tres, y así se van aumentando
hasta rezar tantos cuantos son los días del mes, y
acabado el credo del día correspondiente se dice
lo siguiente:
ORACIÓN
¡Oh Emperatriz Soberana! Reina y Señora del
Universo, Madre del Redentor de las almas, refugio y
asilo de los desamparados, a quien la Majestad Divina
se ha dignado de dotar de tantas prerrogativas, cuales
no ha gozado ni gozará jamás criatura alguna: te
ruego, Señora mía, por todas ellas que te dignes de
mirarme con los benignísimos de Madre,
intercediendo por mí con tu Hijo Santísimo,
especialmente en el trance riguroso de la muerte, y en
esta aflicción con que vengo al amparo de tu
majestad: halle Señora, el consuelo que necesito, si
conviene a la mayor gloria de Dios nuestro Señor,
tuya y bien de mi alma. Amén.
Se reza una Salve a la Santísima Virgen María, y
luego se hace la petición, pidiendo cada uno con
humildad profunda lo que se desea, y luego la
siguiente:
Como el sol la luna,
Brilla con vuestra doctrina,
A todo el mundo encamina
Y lo preserva de errores:
Jesús os formó Corderos,
Y como fuertes leones
Vencisteis los escuadrones,
De los lobos carniceros,
De los tiranos más fieros
Quebrantasteis los furores:
Por los jueces os ha nombrado
El Sumo Rey de los Reyes
Para ejecutar sus leyes
En el supremo juzgado,
En todo os ha confiado
La gloria de sus honores:
Abrís las puertas del Cielo
A todos los hombres dignos,
Y las cierra a los indignos
El ardor de vuestro celo,
Seguro tiene el consuelo
Quien logra vuestros favores:
Con la obediencia debida
Se rinden luego veloces,
De vuestro imperio a las voces
El mal, salud, muerte y vida,
Tanto prodigio convida
A esperar bienes mayores:
Pues estas sacras memorias
Exaltan vuestros blasones,
Moved nuestros corazones
Para seguir vuestras glorias,
Vuestras sagradas victorias
Alientan nuestros temores:
Y pues de tantos loores
Es digno vuestro decoro:
Sacro Apostólico Coro
Rogad por los pecadores.
FLOR DEL
CARMELO, VIÑA
FLORIDA,
ESPLENDOR DEL
CIELO, VIRGEN
FECUNDA Y
SINGULAR.
MADRE TIERNA,
INTACTA DE
HOMBRE,
MUÉSTRATE
PROPICIA CON LOS
CARMELITAS
¡ESTRELLA DEL
MAR!
DEL
MONTE
CARMELO
N U E S T R A S E Ñ O R A
Tomado de: Opusdei. org
Las distintas advocaciones que Ella recibe son
producto del lugar y del mensaje que Ella nos trae.
Así en distintos momentos de la historia Ella se ha
mostrado vestida de diferentes maneras, es por esta
razón que se le conoce con distintos nombres o
advocaciones como por ejemplo La Virgen del
Carmen, que toma su nombre en alusión al Monte
Carmelo.
Sobre sus orígenes, en el Primer Libro de los Reyes,
se habla del profeta Elías, de la gran sequía que
sufría el país y de los sacrificios ofrecidos en el Monte
Carmelo. Fue entonces que Elías prometió a Dios que
el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal
para que El terminara con la sequía que asolaba a la
región. Después de varias veces que Elías subió al
monte, apareció una gran señal :
"Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar
una nubecita no más grande que la palma de la
mano" (1 Rey 18,44)
Abogada de los Comerciantes,
Marineros, y las Almas del Purgatorio
A partir de entonces el Monte Carmelo –ubicado al
oeste del lago Galileo y cuyo nombre significa jardín-
se convirtió en un lugar sagrado, hasta donde
llegaron a vivir ermitaños que se dedicaban a rezar y
que con el paso de los siglos fueron llamados
carmelitas.
Estos hombres que se entregaron a la oración y a la
penitencia en el desierto, comenzaron con los años a
invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen
del Monte Carmelo”.
En el siglo XIII, el Patriarca Latino de Jerusalén,
delegado papal en Tierra Santa, les pidió a los
ermitaños del Monte Carmelo que ordenaran su
estilo de vida, lo cual se concretó gracias a los Papas
Honorio III e Inocencio IV. De esta manera, nació la
orden religiosa de los Padres Carmelitas, que se
extendió por el mundo tanto en su rama masculina
como femenina.
Posteriormente en el S. XVI Santa Teresa de Jesús,
doctora de la Iglesia es la reformadora del Carmelo
descalzo reimpulsando la fuerza de su regla original,
de oración y clausura.
LOS SIETE MIÉRCOLES A NUESTRA
SEÑORA DEL CARMEN
PRIMER MIÉRCOLES
PRIMER GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María,
Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste,
cuando conocida vuestra inefable pureza, fuisteis
escogida para ser Madre del Verbo Eterno y
Esposa del Espíritu Santo, dignidad tan sublime,
que, exaltada ahora en el cielo, y excediendo con
ella a todos los espíritus bienaventurado, llevaís
Vos sola con ella mayor gloria de la que gozan
todos los Santos, unidos en el Paraíso. Os suplico
yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre y Hermosura
del Carmelo! Que intercedáis con vuestro celestial
Esposo e Hijo Jesús, para que me conceda el
perdón de mis pecados y su divina gracia, a fin de
que con ella se haga mi alma digna de la pureza
de los ángeles y quede perpetuamente desposada
con el Eterno Señor.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
Es de creer que nunca sintió la Virgen María tan lleno
su corazón de alegría, mientras estuvo en esta vida,
como en los días de la Resurrección de su Hijo.
Siendo pues propio de un corazón amante alegrarse
en la dicha del objeto amado ¿Cómo no se han de
alegrar los devotos del Carmen, Religiosos y
Terciarios en el tiempo de Pascua, cuando su
amorosa Madre fue consolada y llena de gozo por la
Resurrección de su Hijo? El mejor modo, pues, de
alegrarse con María es consagrarle los siete
miércoles, meditando y rezando sus gozos,
pidiéndole alguna gracias, que, como días de alegría,
todo lo concederá.
ACTO DE CONTRICCIÓN
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me
pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo
firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las
ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la
penitencia. Te ofrezco, Señor, mi vida, obras y
trabajos en satisfacción de todos mis pecados. Amén.
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando visteis
resucitado para nunca más morir (después de una muerte
tan cruel) a vuestro amabilísimo Hijo Jesús, gozando más
ahora en el cielo, donde le contempláis impasible e
inmortal, del todo atento a satisfacer vuestros deseos para
haceros más gloriosa en aquel reino eterno, enviando a
este mundo las gracias a aquellos siervos y devotos y os
veneran con todo el corazón. Os suplico yo vuestro devoto
¡Oh Reina, Madre y Hermosura del Carmelo! Que me
alcancéis de Jesús la gracia con la cual resucite mi alma
de todas las culpas y o caiga mas en ellas, viviendo
siempre sin mancha para veneraros dignamente y serviros
en este destierro, a fin de gozaros después en la Celeste
Patria.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
SEXTO MIÉRCOLES
SEXTO GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste, al ver a vuestro
Divino Hijo glorioso y triunfante subir al cielo a la diestra de
su Eterno Padre, donde ahora, con Él glorioso en cuerpo y
alma, participáis de sus inmensas grandezas y de la
majestad de su Trono. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh
Reina, Madre y Decoro del Carmelo! Que me alcancéis la
gracia de aquel celeste monarca, mediante la cual pueda
mi alma saludaros en el cielo, y reconoceros por soberana
Señora y Protectora, como ahora os considera en la tierra.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
SÉPTIMO MIÉRCOLES
SÉPTIMO GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste cuando, al punto
de vuestra partida a la excelsa gloria, asistida de casi todos
los apóstoles con éxtasis de jubilo os partisteis a gozarla
con toda la plenitud, uniendo a vuestra alma, después de
tres días, vuestro cuerpo glorificado, donde por siempre
seréis honrada de todos los santos, sin que os faltan o se
disminuyan vuestras magnificencias, que durarán por todos
los siglos. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre
y Decoro del Carmelo! Que me alcancéis del Señor la
gracia con la cual mi ala merezca ser asistida, en la ultima
hora de esta vida mortal, de aquellos espíritus
bienaventurados, para que pase alegremente a la vida
inmortal, y se presente al pie de vuestro Trono para
veneraros perpetuamente en aquel Reino Eterno, donde
vos triunfáis con suma majestad a la diestra de Jesús
Redentor mío.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
SEGUNDO MIÉRCOLES
SEGUNDO GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando,
habiendo dado a luz a vuestro divino Hijo Jesús, no
manchasteis la pureza de vuestro espíritu, antes bien de
una manera admirable fue acrecentada, con la cual
resplandecéis ahora con tanto esplendor en el paraíso,
que ilumináis a todos aquellos soberanos espíritus. Os
suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina y Hermosura del
Carmelo! Que me alcancéis de vuestro Inmaculado
Señor, la gracia con la cual jamás pierda mi alma el
candor de la inocencia.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
TERCER MIÉRCOLES
TERCER GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando,
habiendo dado a luz a vuestro Divino Hijo Jesús,
recibisteis con el las adoraciones y ofrendas de los reyes
del Oriente, como Reina de todo el mundo, siendo aun
ahora reconocida por tal en el cielo por aquellos
soberanos espíritus que se muestran obedientísimo a la
menor señal que descubren en Vos. Os suplico yo
vuestro devoto ¡Oh Reina y Decoro del Carmelo! Que no
me falte jamás vuestra asistencia a fin de que, por
aquella, por ella, ayudado, pueda siempre obsequiaros
como siervo devoto, y ofreceros, como tributo de mi
corazón, la constancia de mi amor.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
CUARTO MIÉRCOLES
CUARTO GOZO
Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre
de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando,
habiendo presentado a vuestro Divino Hijo Jesús en el
templo, oíste como el viejo Simeón lo revelaba como
verdadero Mesías y Salvador del mundo, recibiendo
ahora igual contento en el Paraíso por la continua
profusión de sus gracias que, como Redentor, dispensa
a cada uno en la tierra, para despachar favorablemente a
todas nuestras súplicas. Os suplico yo vuestro devoto
¡Oh Reina y Hermosura del Carmelo! Que me alcancéis
de vuestro Hijo Jesús, mi Redentor, la gracia con la cual,
no abusando nunca de la salud de mi alma, pueda esta
gozar continuamente las riquezas de aquella sangre
preciosísima, de la cual dimana toda salud.
Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias.
QUINTO MIÉRCOLES
QUINTO GOZO
ALEGRATE
MAGDALENA,
QUE TU SEÑOR
HA
RESUCITADO
LA APÓTOL DE LOS
APÓSTOLES
SANTA MARÍA MAGDALENA
Memoria: 22 de julio
Por Ramón Rabre Jordá
Luego la presentaban en unas ansias de penitencia
increíbles, sobre todo porque, aunque los judíos hacían
penitencia, no tenían un concepto como el cristiano, y
menos, tan expiatorio como el de la época en que esas
obras tan fantasiosas se escribían. En cuanto a la
santidad, bueno, algunos la elevan al coro de las
vírgenes, por la penitencia, incluso hablan de una
asunción.
María “la magdalena” (este “magdalena”, hay que
recordar que no es un nombre, sino un gentilicio o tal
vez un apodo), es una discípula de Cristo,
tradicionalmente considerada originaria de Magdala
(población no identificada actualmente), que toma un
papel relevante en la Resurrección del Señor, y es
mencionada expresamente en la Crucifixión.
Es María Magdalena probablemente una de las santas
de las que más se ha escrito, llevado al arte, la música,
el cine. Los místicos, los tratadistas espirituales, los
pastores de almas han tenido en su figura una
inspiración constante a la hora de acercar a las almas a
Dios.
La asimilación de María Magdalena con las pecadoras y
endemoniadas evangélicas, dio mucho tema a la
teología moral del medievo, pero sobre todo del barroco.
Muchas obras piadosas, de edificación para los fieles,
recorrían esta “vida” en los estados de pecado,
penitencia y santidad.
Consideraciones que pasaban de lo sublime a lo
extravagante en un paso. Algunos la ponían tan, pero
tan pecadora, que sería imposible; otros, muy pecadora,
pero sin entregar el corazón enteramente al pecado.
Abogada de los penitentes
Había sido liberada de siete espíritus, según Lc. 8, 2 y
Mc. 16, 9, lo cual se puede leer, efectivamente, como que
había sido liberada de enfermedades, pecados y vicios,
más que de demonios literales. Es cierto que durante
siglos se le relaciona con la famosa pecadora pública
aparece en el capítulo anterior, en Lc. 7, 36-50, y al
mismo tiempo con la adúltera de Jn. 8, 2-11, pero una
simple mirada desecha esta teoría. Una prostituta, la que
lavó los pies del Señor en la cena de Simón en ese
pasaje tan bello, casi poético, no podría es la misma
mujer adúltera a punto de ser apedreada, porque no
podría ser casada y al mismo tiempo prostituta. Sin
embargo, la prostituta sí podría ser la de los "siete
demonios" o sea, María Magdalena. Pero solo “podría
ser”, porque el Evangelio no da nombres a ninguna de las
dos pecadoras. Los nombres siempre se dan en las
Escrituras porque son reconocidos por los receptores, y
serían de personas conocidas en la Iglesia primitiva, que
podrían aportar su testimonio a los relatos. Por ejemplo,
Alejandro y Rufo, los hijos del Cirineo, cuyos nombres se
dan en Mc. 15, 21 como garantía de la veracidad de lo
contado, vemos en Rm. 16, 13, que es un miembro
conocido de la comunidad romana.
Es el Evangelio de San Juan, el que le da una especial
relevancia a María Magdalena (donde sí aparece este
"magdalena" como nombre propio), pero sólo al final, sin
hacer referencias anteriores. La pone al pie de la Cruz y
es muy interesante un detalle: mientras de la hermana de
la Santísima Virgen necesita el autor decir quién es (no
sería muy conocida), de los demás, con decir quiénes
estaban, es suficiente. Al decir que estaba María
Magdalena ya deja claro quién es, sin más detalles. Está
claro que los destinatarios saben de quien se les habla.
La otra escena de San Juan es la de la Resurrección de
Cristo y que ha configurado la relación entre ambos, y ha
dado tanto tema. Sólo hay que comprender un poco del
mundo judío y su trato a la mujer, para sorprenderse de
ver que es esta mujer la encargada de llevar el anuncio
de la Resurrección. De hecho, este sería uno de los
inconvenientes para aceptarla: los discípulos de Emaús
dirán “es cierto que algunas de nuestras mujeres han
dicho que lo vieron” en Lc. 24,13-35. Es decir, tienen
testigos, pero por ser mujeres no les creen. Entonces, si
esta mujer fue la encargada de anunciar a los apóstoles
la Resurrección.
En fin, que la cosa ha dado para mucho a lo largo de los
siglos, pero la iglesia hoy en día se inclina a seguir la
tradición de las iglesias ortodoxas, que es formular que
son dos personas distintas, pertenecientes al círculo más
cercano del Señor. Porque esta unificación se da en solo
la Iglesia occidental.
A SANTA
MARÍA
MAGDALENA
D Í A V E I N T I D Ó S D E M E S
Dispuesto por el Rev. P. Fray José
Francisco Valdés, religioso de la
Santa Provincia franciscana
descalza de San Diego de México,
impresa en Puebla de los Ángeles
por la oficina de don Pedro de la
Rosa en 1818.
PREÁMBULO
¿Qué cristiano hay que con una inocente emulación no
envidie la suerte de la Magdalena? ¿Quién hay que no
desee oír de la boca de Jesucristo Señor nuestro
aquellas dulcísimas palabras: ¿Se le perdonarán sus
muchos pecados porque es mucho su amor? Pero,
¿quién hay que no se conozca indigno de tamaña
felicidad? La conciencia nos grita que son muchos y
muy graves nuestros pecados, pero el corazón nos
dice que es muy tibio nuestro amor: queremos que nos
perdone Dios nuestros pecados, pero no nos
esforzamos a amarle como debemos, ni ansiamos por
su amor: muy ardientes y fogosos para seguir nuestras
malas inclinaciones y para amar a las criaturas, y muy
tibios para pedirle a Dios amor. Sacudamos desde hoy
esta pereza, y empeñémonos en pedir a su Majestad
encienda en nuestras almas aquel fuego que vino a
arrojar, y que desea arda en todos como prendió en
Santa María Magdalena: elijamos por abogada
nuestra, por medianera e intercesora nuestra a esta
amantísima mujer, a esta felicísima arrepentida
pecadora, practicando la devoción siguiente.
pídele que enderece mis pasos por el camino de sus
mandamientos: pídele encienda mi corazón en ese fuego
en que estás tú abrasada; no te desprendas de esos pies
sacratísimos hasta pedirle que me dé perseverancia en
mis propósitos y hasta oír de su boca que estoy ya
perdonado, bésalos por mí una y mil veces en
recompensa de las irreverencias con que yo le he
agraviado: acerca mi corazón al tuyo para que prenda en
él el fuego del amor. Pide, ruega, intercede por mí; y
pues conoces cuán digno de ser amado es ese Señor a
quien has entregado el corazón, yo pongo el mío en tus
manos para que se lo entregues y le pidas no le deje
jamás. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Del fariseo al convite
Te acercas desalada,
Y tú arrepentimiento
Es para Cristo la mejor vianda.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Con tus lágrimas tiernas
Los pies de Cristo lavas,
Y es este lavatorio
Baño medicinal que sana tu alma.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
De tus cabellos, que eran
Torpe lazo a las almas,
Para limpiar a Cristo
Los pies, quieres hacer humilde toalla.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA
Purísima Reina de los Ángeles, María: el desconsuelo de
mi alma al ver la gravedad de mis culpas y la tibieza de
mi contrición me obliga a buscar abogados que hablen
por mí en el tribunal de Dios. ¿Y quién hará este oficio
mejor que tú, que, nombrada del Padre Eterno por
abogada de los pecadores, y agradable por tu inocencia y
santidad a sus divinos ojos, eres el Iris de paz que serena
los rigores de su justicia? Dile, Señora, dile al Eterno
Padre que no derramó su Sangre tu amantísimo Hijo sino
para pagar con ella la deuda del pecado: dile que no
derramaste las lágrimas de tus ojos sino para templar sus
iras y alcanzar el perdón de los pecadores: dile que el
mismo Hijo suyo es quien dijo que no había venido a
buscar justos sino pecadores: dile que las Llagas que se
miran en su Cuerpo glorioso allá en el Cielo son los más
elocuentes abogados que tratan de mi defensa: dile
finalmente, Señora, que es mi Padre y que no ha de
desnudarse de las entrañas tiernas de Padre, por más
que yo haya faltado a las obligaciones de hijo. Amén.
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠
enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
ORACIÓN
Dulcísimo Redentor mío Jesús, ¡qué motivos tan
poderosos para amarte descubre mi fe en la
conversión de tu amante María Magdalena! ¡Qué
razones tan fuertes para alentar mi confianza! Yo te
veo con una noble disposición y prontitud para
perdonar las ofensas que te ha hecho, luego que ves
su arrepentimiento: yo te veo recibir con afabilidad y
buen semblante el obsequio que te hace, aunque tan
pequeño, porque ves que le sale del corazón, y te veo
celebrar el amor que tiene y casi hacer alarde de él,
como si fuese interés tuyo ser amado de tus criaturas.
¡Bendita sea para siempre tu bondad infinita! Yo,
avivando cuanto me es posible mi fe, te adoro como a
mi verdadero Dios, y te suplico humildemente te
dignes de tocar mi corazón con un rayo de tu gracia,
para que, movido de un íntimo dolor de mis pecados,
bañado en lágrimas de penitencia y encendido en
caridad, te lo pueda presentar como obsequio de tu
Majestad. No vengo como María Magdalena ardiendo
en amor tuyo, pero vengo ya arrepentido de mis
pasadas ofensas: no derramando lágrimas como la
Magdalena, pero mi corazón viene arrojando suspiros
del dolor de haberte desagradado: no traigo otro
alabastro de ungüentos olorosos que el de esta alma
mía, que Tú bañaste con tu Sangre. Admite la buena
voluntad con que vengo, y ya que no puedo de otra
manera imitar a esta fina amante tuya, lo haré
postrándome cada mes en este día, y arrojándome a
tus pies, juntaré mi corazón con el suyo, y con sus
lágrimas mezclaré las mías, no cesaré de besar tus
sacratísimos pies, hasta conseguir el perdón de mis
pecados y una ardiente fervorosa caridad que te ame
por toda la eternidad. Amén.
ORACIÓN A SANTA MARÍA MAGDALENA
Felicísima pecadora, amante fina de Jesús, María
Magdalena, que movida de un sincero arrepentimiento
de tus culpas corriste presurosa a buscar tu remedio
en los pies de Jesucristo, ¡dichosa tú mil veces, que
abrazada de ellos mereciste oír de boca del mismo
Jesucristo que estaban perdonados tus pecados; pero
mucho más dichosa con oír que tu amor era grande!
¡Qué ocasión esta tan oportuna para pedirle a Dios
mercedes! Ahora que estás abrazada de los pies de
Jesucristo, pídele que oiga mis súplicas:
Este es el que le complace
Y da a la mesa el sazón:
Red fue antes tu trenza bella
En qué mil almas prendiste;
Mas ya cadena la hiciste
Para atar a Dios con ella:
Tu grande amor es quien sella
Tan pasmosa conversión:
De tu rubio hermoso pelo
Formas rizadas madejas,
En que aprisionado dejas
Al gran Príncipe del Cielo:
Mas sírvate de consuelo
Que está a gusto en la prisión:
Castos ósculos tus labios
De Cristo en los pies imprimen,
Con que el mal empleo redimen
De los antiguos agravios:
Arbitrios son estos sabios
Que inspira tu religión:
Como eres tan fina amante
De Jesús y de María,
Fiel les haces compañía
Sin separarte un instante,
Al pie de la Cruz constante
Te tiene tu compasión:
En la cueva retirada
Siete veces cada día
Con angélica armonía
Dispone Dios seas recreada:
Una gloria anticipada
Logras en esta canción:
Si acompañar a tu Amado
Supisteis hasta la Cruz,
¿Qué hay que extrañar que Jesús
Quiera tenerte a su lado?
Trono muy alto te ha dado
En su celestial mansión:
Un Padre nuestro y Ave María por las benditas
Almas del Purgatorio, y un Credo por los que
están en pecado mortal, para que Dios tenga
misericordia de sus almas y salgan de tan
infelicísimo estado.
GOZOS A SANTA MARÍA MAGDALENA
De tus culpas el perdón
Consigues por fina amante:
Haz que favor semejante
Logre por tu intercesión.
Al instante que conoces
De tu alma el funesto estado,
Hacia el Médico sagrado
Corres con pasos veloces:
Tus lágrimas son las voces
Que dicen tu confusión:
Dos arroyos son tus ojos
Que en su espejo cristalino
Te hacen ver el desatino
De tus pasados antojos:
Ahora son ricos despojos
Que da a Dios tu contrición:
Porción de ungüento precioso
De Cristo en los pies empleas,
Que amante nada escaseas
En obsequio de tu Esposo:
Ni aun el alabastro hermoso
Reserva tu devoción:
De lágrimas formas mar,
En cuyas aguas felices
Ahogas los tristes deslices
Que pudiste ocasionar.
Ya con tan largo llorar
Lavaste ese feo borrón:
Toalla haces de tus cabellos
Para enjugarle los pies
A tu Amado, porque ves
Que le ofendiste con ellos:
Lazos fueron para aquellos
Que iban tras su perdición:
Diestra a dorar acudiste
Con oro de caridad
Los que en tu pasada edad
Duros yerros cometiste:
Feliz mil veces, pues oíste
De Cristo la absolución:
No los platos que a Cristo hace
Aquel fariseo atento;
Tu noble arrepentimiento
Es el que le satisface:
"PORQUE QUIEN
QUIERA SALVAR
SU VIDA, LA
PERDERÁ, PERO
QUIEN PIERDA SU
VIDA POR MÍ, LA
ENCONTRARÁ."
Mateo 16
UN GIGANTE NOBLE
SAN CRISTÓBAL, MÁRTIR
Memoria: 10 o 25 de julio
Por Ramón Rabre Jordá
En cuanto a su celebración, el martirologio atribuido a
San Jerónimo (30 de septiembre y 8 de mayo) pone
que en Samon (?) se celebra su memoria el 25 de
julio, fiesta que conserva el martirologio romano,
aunque en la práctica se haya trasladado al 10 del
mismo mes, por la coincidencia con Santiago Apóstol.
La Habana, por ejemplo, lo celebra a 16 de noviembre,
día de la fundación de la ciudad. Y la iglesia oriental lo
recuerda el 9 de mayo.
Es en la fuerza de su culto donde radica su
importancia en la espiritualidad y el arte: Sobre todo en
la Edad Media, San Cristóbal fue considerado como el
santo patrono contra la muerte súbita, la muerte fuera
de estado de gracia (que impediría la entrada al cielo).
Su imagen se ponía en lugares altos, sobre las puertas
de catedrales, ciudades, hospitales y edificios
El Martirologio Romano recoge que padeció el martirio
en Lycia, siendo emperador Decio pero ni esto es
certero. La verdad es que salvo su leyenda y culto
posterior, no se sabe nada de él. Las "Actas" no
rebasan más allá del siglo VIII, que, aunque antiguas,
son totalmente ficticias y lejanas del santo. Sin
embargo, se conoce una inscripción del siglo V, que
habla de una basílica dedicada a su memoria en Bitina,
por tanto, ya en esta época era venerado; así que no
se trata de un invento medieval, como muchas veces
se dice cuando no se sabe que responder. Otra
referencia importante: entre los firmantes del Concilio
de Constantinopla hay un tal Potino, del monasterio de
San Cristóbal, monasterio no identificado, pero
existente, evidentemente. Y, por último, San Gregorio
Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección
papal), habla de su basílica y monasterio en Taormina.
Abogado de los conductores y contra la muerte repentina
importantes y era creencia popular que con mirarla durante
el día, uno quedaba libre del peligro de morir sin
sacramentos. Es uno de los 14 Santos Auxiliares, de
tantísima devoción, ya sea juntos o por separado.
Es patrón de peregrinos, viajeros, motoristas,
transportistas en general. Protector de los deportes de
motor, las fortificaciones, los balseros. Se le invoca contra
las inundaciones, las tormentas eléctricas y el granizo. Era
llamado auxiliador contra la peste, el hambre, las heridas y
hasta el dolor de muelas. Es protector de los niños y las
embarazadas, los paisajistas y jardineros, los vendedores
de fruta, los encuadernadores y tapiceros, y también de
carpinteros, pintores y modistas.
A SAN
CRISTÓBAL,
MÁRTIR
V E I N T I C I N C O D E M E S
SÚPLICA
Gloriosísimo mártir y abogado mío San Cristóbal, refugio
de afligidos y poderoso amparo de los necesitados, yo,
vuestro fiel devoto, os suplico y ruego que, si es pata
honra de Dios, gloria vuestra y bien de mi alma, lo que
pretendo alcanzar por vuestra intercesión en este día, me
lo alcancéis de aquel Señor, por cuyo amor disteis la vida,
y si no es conveniente para mi salvación, dirigid mi petición
a conseguir perdón de todos mis pecados, y enmienda de
mi vida, quedo muy conforme, gustoso y resignado, en que
se cumpla en todo la rectísima voluntad del Señor.
ORACIÓN
Clementísimo Dios y Señor mío, que con admirable
liberalidad mostráis vuestro grande amor, e infinita bondad
en vuestras criaturas, repartiendo en ellas con larga mano,
abundante copia de dones de naturaleza y de gracia, con
los cuales enriquecisteis tanto a vuestro siervo y mi
abogado San Cristóbal, que lo adornasteis con altísima y
hermosa disposición, de cuerpo, para que las robustas
fuerzas de sus miembros sirviendo a la gracia, se
empleasen en serviros con obras dignas de vuestro agrado
y dirigidas al bien de sus prójimos, yo os ruego y
humildemente os suplico, por los méritos gloriosos e
intercesión de este prodigioso santo, que me deis
misericordioso, aquellos eficaces auxilios y
sobrenaturales fuerzas de que necesita mi alma, para
sujetar las rebeldías del cuerpo a las leyes del espíritu
y a las influencia de la divina gracia, para que,
refrenando con la mortificación todos mis miembros,
con todos os sirva, empleando mis manos en santas
obras, mis pies en rectos pasos, y apartando mis ojos,
labios, pensamientos, potencias y sentido de todo lo
que fuere culpa, viva y muera en vuestro amor y
gracia. Y pues por los grandes méritos de este ínclito
mártir hacéis aun a costa de milagros, tantos
beneficios a sus devotos, yo os ruego, me concedáis
por su intercesión esta gracia, que pretendo en este
día, si conviene para salvación de mi alma, gloria de
San Cristóbal y mayor honra de vuestra Majestad
Soberana, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Aquí se reza tres veces el Padre nuestro, Ave
María y Gloria Patri, y luego se dirá la oración
siguiente:
ORACIÓN A SAN CRISTÓBAL
Gloriosísimo Mártir de Cristo, San Cristóbal, refugio
de los afligidos, medicina de los enfermos, protección
de los desamparados, que, teniendo buen despacho
en el tribunal, escudo contra las acechanzas del
demonio. Yo, como humilde y fervoroso devoto
vuestro, vengo buscando vuestra piedad y amparo, y
con cuanta confianza puedo, pongo en vuestras
manos mis súplicas y ruegos, por las divinas
misericordias, por vuestros méritos y poderosa
intercesión, consiga esta gracia y merced que solicito
a mayor honra de Dios y gloria vuestra, y con la
misma confianza os ruego, os suplico y
encarecidamente os pido, que a mí, y a todos los que
imploramos vuestro auxilio, nos libréis de la muerte
instantánea y repentina, y defendáis nuestras
personas, nuestros bienes y familias de los fatales
estragos de las tormentas, pestes, hambres,
incendios y terremotos, contra todos los cuales daños,
os concedió el Señor singular gracia y especial poder.
Amén.
PATRONATOS
DEL MES
-De las Almas del Purgatorio:
-Santa Cristina, la
Admirable: 24 de julio
-Del los médicos:
San Camilo de Lellis: 14
de julio
-San Pantaleón, mártir: 27
de Julio
-De las amas de casa:
Santa Marta de Betania:
29 de julio
Piedad Julio.pdf

Piedad Julio.pdf

  • 1.
  • 2.
    PARA SALVARNOS C O OP E R A R Tomado del Mes de la Preciosísima Sangre Dios abrió un camino en el Mar Rojo (figura de la Sangre de Jesús) para librar de sus enemigos a los hebreos; pero fue necesario que estos anduvieran sobre él, para obtener su salvación. Además, para que fueran curados de las mordeduras de las serpientes venenosas con que Dios los castigaba, no fue bastante que Moisés, según el mandato divino, alzase la serpiente de bronce (figura de Jesús alzado en la cruz), sino que hubo necesidad de que fijaran la vista en ella. Así también nosotros, para aprovechar de la salvación que nos ha procurado la Preciosa Sangre, hemos de concurrir con buenas obras. Jesús, subiendo al Calvario, quiso ser ayudado del Cireneo a llevar la cruz, para darnos a conocer, dice San Alfonso, que no basta su Sangre sin nuestra cooperación. Él hizo cuanto era necesario para satisfacer a la divina justicia, derramando su propia Sangre; pero como no quiere salvarnos a la fuerza, debemos cooperar también nosotros a nuestra salvación. Los Santos en el Cielo no solo visten túnicas lavadas en la Sangre de Jesús, sino que también en sus manos llevan palmas, en señal de haber combatido ellos también. Cooperemos, pues, a la Sangre divina, y nos salvaremos. El árbol que no produce fruto, será arrancado y echado al fuego: y el cristiano que no hace buenas obras, será arrojado al infierno. Por esto dice San Pedro: «vivid santamente, acordándoos que habéis sido redimidos con la Sangre Preciosa»: porque no se puede participar de la redención que esta Sangre nos ha dado, sin nuestra cooperación. Si Dios nos ha creado sin mérito nuestro, no quiere decir que sin méritos nos salvemos.
  • 3.
    HEMOS SIDO REDIMIDOS POR SUSANGRE Y HEMOS RECIBIDO EL PERDÓN DE LOS PECADOS Efesios 1,7
  • 4.
    EL SEÑOR DELAS MISERICORDIAS Memoria: 1 de julio Cuenta una historia que en 1911 una señora de identidad desconocida, lloraba inconsolablemente ante el Señor de la Capilla la muerte trágica de su hijo, rogándole al Señor le devolviera al menos a su otro hijo que se encontraba encarcelado. Grande fue su sorpresa al regresar a su casa y encontrar a su hijo liberado, causándole gran alegría y eterna gratitud al Señor, ofreciéndole rezar por siete lunes al crucificado y le llamó “Señor de las Misericordias”. A raíz de este milagro se inicia la devoción de los siete lunes y el apelativo con el que se le conoce a la milagrosa imagen hasta nuestros días. La calidad escultórica y la devoción plasmada en cientos de plaquetas fijadas en la cruz de la imagen a lo largo de las décadas le valieron el privilegio de ser consagrada. El 26 de marzo del 2000, tercer domingo de Cuaresma, el obispo auxiliar Mons. Mario Ríos Montt, lo consagra en una solemne ceremonia. Luego se realiza una procesión extraordinaria por las calles del centro histórico de la capital. Esta imagen únicamente ha sido procesionada en siete ocasiones, en 1918, 1933, 1962, 1975, 1983, 2000 y la última vez en 2008. Tomado de: Prensa Libre En 1782 se contrata con el escultor Vicente España una imagen de Cristo crucificado con su propio altar, a solicitud del Templo de Nuestra Señora de los Remedios, que se encontraba en el cerrito donde finalizaba la Calle Real (hoy Paseo de la Sexta Avenida). El escultor era hijo del maestro Matías España y discípulo de José Bolaños. La imagen del crucificado fue colocada en la capilla de la decimosegunda estación del viacrucis. Los pasos del viacrucis comenzaban en la Tercera Orden Franciscana, a un costado del Templo de San Francisco, en la trece calle y habían doce capillas donde en cada una se representaba una estación. Al llegar las imágenes de la destruida ciudad de Santiago, la imagen del crucificado fue sustituida. En 1837 el Jefe de Estado, Don Mariano Gálvez, compra la imagen al Templo del Calvario y la dona a la Capilla del antiguo Cementerio San Juan de Dios, ubicado en lo que hoy es la 10a. calle. Es en ese espacio donde se le empieza a conocer a la imagen como el Señor de las Ánimas, Jesús de los Muertos o Señor de la Capilla
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    EJERCICIO DE LOSSIETE LUNES DEDICADO AL SEÑOR CRUCIFICADO QUE SE VENERA EN LA CAPILLA DE ÁNIMAS DEL HOSPITAL GENERAL DE SAN JUAN DE DIOS Se hará la señal de la cruz y luego se rezará lo siguiente: ACTO DE CONTRICIÓN Amorosísimo Señor de las Misericordias, Hijo de Dios, igual al Padre y al Espíritu Santo, Dueño de la vida y de la muerte. Dador de penas y de consuelos, el mejor de todos los amigos, que por nosotros derramó hasta la última gota de su sangre, he aquí un pecador, que mucho te ha ofendido, mas hoy llora amargamente sus culpas, quiere amarte y suplir con su dolor y sus lágrimas el gran mal que cometió, apartándose de Ti. No desoigáis, Señor de las Misericordias, al pecador arrepentido, y pruébale de una vez más, cuan bueno eres extendiendo tus manos cual Padre cariñoso para abrazarlo. Si mis faltas levantaron un muro entre Tú y mi pobre alma, allí tienes a tu dulce madre que aboga por mí, allí esta esa Cruz en que fuiste muerto por salvar mi alma, allí están esos clavos y esas espinas que por mi te hirieron, allí, en fin, tus dolores, tus lágrimas, tu sed y tus sublimes palabras antes de expirar. Por estos tesoros de perdón tan inagotables, ten, Señor, misericordia de mí. Sed para mi un consuelo, en medio de mis tristezas que son tantas, oiga tu voz, como la oyó el dichoso ladrón, y que tu amor me diga: Hijo mío, te perdono, y te doy lo que me pidas. Así sea. PRIMER LUNES “Padre mío, perdónalos porque no saben lo que hacen” ORACIÓN Dulce Jesús de las Misericordias, que, en el colmo de la más cruel agonía, y en el punto supremo de tu muerte, orabas por nosotros, pobres pecadores, si tus ruegos de Dios agonizante eran dirigidos al Eterno Padre por los que te crucificaban, ¿Cómo no he de esperar que no me perdones y asistas en esta inmensa aflicción, si humillado te Compuesto por una persona devota suya Con licencia de la Superioridad Eclesiástica Guatemala, 1914
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    encomiendo la recibiócon gusto, como encargo de un Dios moribundo, como deseo de un Hijo adorable y como especial misión de la Augusta Trinidad. Por eso vengo yo confiado, a implorar tu piedad. No me la niegues Señor, hazlo por tu tierna Madre, a quien todo con tanto amor le concedes. El primer beneficio te imploro, es mi satisfacción, y por medio de María la espero, te pido más, bien sabes Tú, cuantas amarguras y dolores oprimen mi corazón, arrebatándome la tranquilidad, incomparable don de tus manos, Tú conoces cuantas lágrimas vierte mi alma, presa de hondos sufrimientos. Dame pues, alivio y paz en mi aflicción, tu Santísima Madre te alabará por mí. Así sea. Obsequio: Rezar una parte del Rosario a la Santísima Virgen por que padecen alguna tribulación. CUARTO LUNES “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?” ORACIÓN ¡Grande como el mar es tu tribulación, Señor de las Misericordias, cuando te obliga a exhalar tan dolorosa queja a tu Padre Celestial! ¡Como Dios mío, quisiste extremar tan inmensa agonía! Por amor a los hombres lo permitiste así. Deja pues, que yo ahora exhale también mi doliente clamor y te diga: ¡Padre mío! ¿Por qué me has desamparado?, pero, ¿Qué digo Jesús mío? perdóname, no quiero ofenderte, tu jamás desamparas a tus hijos. Tu Providencia vela sobre todos, otorgas tu gracia al que la pide, y a ninguno niegas tus bondades, como te implore arrepentido. Si alguna vez no concedes tus consuelos como desea el pecador, es prueba de tu ternura infinita, pues quieres darle la moneda del sufrimiento para comprar el cielo. Por el amor de tu amorosa queja, escucha, Oh Jesús, la voz de mi aflicción. Vaya mi ruego con tus benditas lágrimas para que te inclines compasivo a favorecerme. Así sea. Obsequio: Dar una limosna en sufragio de las almas del Purgatorio. QUINTO LUNES “Sed tengo” ORACIÓN Inocentísimo Señor de las Misericordias, que quisiste pido con tu amoroso perdón, la compasión y el olvido de mis faltas? Realmente, Señor, no conocí al ofenderte, el abismo de infinitos males que me causaba. Sea pues, el clamor de tu primera palabra, el sello de mi salvación, el ósculo de tu clemencia, y la llave de mi eterna felicidad. En recuerdo de tu heróica plegaria, te ofrezco Señor el ejercicio de este día y en mis pobres oraciones, recibe el suave incienso de mi fé y devoción. También te pido Señor, por tu Iglesia santa y sus ministros, para que destierres del mundo el error y la impiedad, y que todos te amen y busquen el reino de Dios y su justicia. Así sea. Obsequio: Perdonar a los que nos hayan ofendido. Jaculatoria: Dad, Señor, a las almas del Purgatorio, el descanso eterno. SEGUNDO LUNES “En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el Paraíso” ORACIÓN Si el afortunado Ladrón, al reconocerte como Hijo de Dios y considerar la dicha que le cabía al morir a tu lado, confesándote Rey y pidiéndote le tuvieses presente al entrar en tu gloria, consiguió por su fé y su humildad, la dulcísima promesa de llevarle aquel mismo día al Paraíso, ¿Cómo, Señor Misericordioso, he de dudar de la ternura de tu corazón para aliviar la pena que me oprime, pues aunque ingrato y desleal, siempre te he reconocido y te reconozco como Soberano de los cielos y tierra, y en esta fé deseo vivir y entregar mi vida por defenderla? Espero Señor, que siempre me asistas con tu gracia, para poder oír de tu santísima boca, aquella divina promesa de llevarme a tu reino como el buen ladrón. San Dimas, tu confesor, sea mi abogado, y por su intercesión, escuchada mi súplica. Así sea. Obsequio: Rezar una estación por las almas del Purgatorio. TERCER LUNES “Mujer, eh ahí a tu hijo, Juan, he ahí a tu Madre” ORACIÓN ¡Amabilísimo Señor de las Misericordias! no tenemos los pecadores más sublime legado que el que nos dejaste en tu testamento, dándonos a tu Madre amantísima por Madre nuestra, ¿Qué temeremos con su amparo? Si su manto es nuestro escudo, nada nos hará sucumbir. Tu
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    con tan grandeclemencia? Si con tu sacratísimo y último suspiro nos endulzas las penas de esta vida, y con tu precioso aliento nos vivificas, ¿en donde buscaremos mejor consuelo que en tu Cruz? ¿a que buscar otra sombra si nos albergamos bajo el árbol santo en que nos redimiste? ¡Oh Divino Jesús Crucificado! En cada una de tus palabras nos dejaste rico tesoro de enseñanza, bálsamo suavísimo de consuelo, herencia inestimable de valor. ¿Qué puedo hacer yo, Señor, sino recordarte una a una tus misericordias y decirte con el profeta Rey: “ten misericordia de mí Señor, conforme a tu gran misericordia”? a esa última entrega de tu alma, uno y entrego también la mía. Encomiendo a tu paternal ternura mis íntimos dolores, mis trabajos, mi pobreza, mis penas y mis quebrantos. Esta necesidad que hoy me aflige y te presento, la elevo con tu postrera palabra. Tienes los brazos abiertos para recibir al pecador, recíbeme, pues, a mí, que soy el mayor de todos. No termine yo este ejercicio que en honra tuya he practicado, sin que tu dulce voz se deje oír en mi favor, servirá para tu mayor gloria y alabanza, pues mientras más indigno sea yo, más glorificado quedará tu santo nombre. Así Señor, me atrevo a decirte que dejas cumplida en mí, tu soberana obra de redención y de consuelo. En tus manos encomiendo, Señor de las Misericordias, esta nación, esta ciudad, este recinto, donde es acogido el infeliz que gime bajo el peso de la enfermedad. En tus manos encomiendo a tus bienhechores, y a esas almas abnegadas que velan por el afligido y el enfermo. En tus manos encomiendo a cuantos son víctimas de sufrimiento y de la desgracia. Derrama Señor, sobre todas las almas como sobre la mía, el bálsamo de tus consuelos. Y por las siete palabras que pronunciaste en las horas amargas de tu agonía, te pido paz y eterno descanso para las almas del Purgatorio. Así sea. Obsequio: Hacer una fervorosa Comunión, por las almas del Purgatorio. DEPRECACIONES Las lágrimas de María por mis culpas derramadas, con la sangre de Jesús mescladas, sean mi consuelo y mi alegría. Por tus Llagas, Señor R/: Ten piedad de mí Por tus dolores, Señor Por tu tristeza, Señor Por tu sed, Señor. sentir la más ardiente sed, para dar el más doloroso clamor, y significarnos cuanta es la que tenéis de nuestra salvación y cuanto quisisteis sufrir por nuestra salud. Dulce Jesús, Tú, que das cristalinas aguas a los manantiales y fertilizas los campos con lluvias bienhechoras y cubres los pétalos de las flores con perlas de rocío, quisiste padecer el más cruel de los tormentos, secándose por la sed tu sacratísima lengua hasta pegarse el paladar. Si todos los moribundos sufren indeciblemente con la sed, ¿cómo sería la que quisiste sentir con tan universales dolores y tan inauditos sufrimientos? Por esta otra prueba que diste del amor que nos tienes, te pido, Jesús dulcísimo, que yo tenga sed de virtudes, sed de santificarme y sed de salvar a mis semejantes, para que tu tierno clamor halle eco en mi corazón. Además de los bienes espirituales, he menester los bienes terrenos, bien conoces Señor, la necesidad que ahora me aqueja y tengo sed de verla remediada. Así sea. Obsequio: Rezar el ejercicio de Vía Crucis, aplicándolo por la conversión de los pecadores. SEXTO LUNES “Todo está consumado” ORACIÓN ¡Si, amoroso Jesús de las Misericordias! ya nos enseñaste tu doctrina, confirmada con tu ejemplo y milagros, ya nos regalaste a tu tierna Madre, ya nos diste tu sangre, y tu vida, todos nos lo diste. Nada nos falta para ser eternamente felices, pero ingratos y perversos, olvidamos tus beneficios y nos separamos de Ti para seguir a Satanás. Nos tienta el mundo, el demonio y la carne, preferimos sus efímeros placeres al goce eternal de tu gracia. No merecemos tu amor ni tus beneficios. Castigos en la tierra y eterno infierno, eso, merecemos, Señor, por nuestras muchas culpas. Pero ¿Qué sería de tu preciosa sangre, si ella misma no alegara en nuestra defensa? Por eso de rodillas te suplico, que esa adorable sangre sea mi galardón, y te incline a favorecerme. Así sea. Obsequio: Oír misa por las almas del Purgatorio. SÉPTIMO LUNES “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” ORACIÓN Ya entregaste tu alma a tu Eterno Padre y con ella entregaste la nuestra. ¿Qué podemos temer entonces,
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    Por tus lágrimas,Señor Por tu Cruz, Señor Por tu agonía, Señor Por tus siete palabras, Señor Por tu Preciosa Sangre, Señor Por tu Santísima Muerte y Sepultura, líbranos Señor, de todo mal. Amén. JACULATORIAS L/: Dadles Señor, descanso eterno R/: Que la luz perpetua las ilumine. L/: Descansen en paz R/: Amén
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    "ID POR TODO ELMUNDO Y PREDICAD EL EVANGELIO A TODA CRIATURA" Marcos 16, 15
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    LA DISPERSIÓN DELOS DOCE APÓSTOLES Memoria: 15 de julio Por Ramón Rabre Jordá 8. - Creo en el Espíritu Santo, 9. - la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, 10. -el perdón de los pecados, 11. - la resurrección de la carne 12. - y la vida eterna. Como vemos, es lo que la Iglesia Católica Romana conoce como “símbolo de los Apóstoles” y que utiliza en la liturgia de la misa en ocasiones. Igualmente lo utilizan algunas iglesias herejes, con la reticencia de sustituir “cristiana” por “católica”, solo para no parecer eso mismo, “católicos”, entendiendo católico como “romano”, y peor aún, como contraposición a cristiano. Por supuesto, este es un resumen de nuestro Credo, establecido para toda la Iglesia en 325, en el Concilio de Nicea, y que conservamos casi tal cual fue redactado en el célebre Concilio y perfilado en el Concilio de Constantinopla, por ello le llamamos “niceno-constantinopolitano". Esta fiesta, que data del siglo XV, trataba del inicio del ministerio apostólico, luego de la Ascensión de Cristo y Pentecostés. Según el “Rationale Officii Divini” de Durando, el domingo siguiente a Pentecostés, los apóstoles se reunieron en Jerusalén, y se dividieron entre sí el mundo conocido para ir a predicar el Evangelio. Cada uno tomó una frase como símbolo de lo que predicaría con más ahínco, dando como resultado doce artículos de fe. Estos serían: 1. - Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. 2. - Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, 3. - que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, 4. - padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, 5. - descendió a los infiernos, 6. - subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso 7. - y desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
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    Sin embargo, lasherejías formales y movimientos heréticos del medievo hicieron que se creara como respuesta, un resumen más sencillo y fácil de memorizar por el pueblo, pudiéndose, además, representar gráficamente de manera muy catequética, cada punto de este resumen o símbolo relacionado a un apóstol. Siempre se reservó, por deferencia, el primer artículo al apóstol San Pedro. Sobre todo se difundió en el norte de Europa. Como suele pasar, de una simple representación gráfica, se pasó a la recreación homilética y de ahí a la leyenda y a la memoria litúrgica. Esta última fue siempre local, no de toda la Iglesia y duró poco en el tiempo, pues fue eliminada en la reforma de Trento. Esto con respecto a la iconografía y la memoria, mas con respecto al mismo símbolo hay que decir que este perduró pues desde el siglo XIII fue puesto por el papa Inocencio III para la misa en sustitución del Credo Niceno. Sin embargo, la iconografía continuó y aún puede verse en algunos lugares, incluso en América, donde no es frecuente dado que fue evangelizada después de Trento y aunque a esas tierras no pasó la fiesta, sí que se usó el recurso iconográfico de unir un apóstol a un punto del símbolo. No faltan los que hagan de este símbolo un texto antiquísimo en la Iglesia, basándose en textos de Padres de la Iglesia en los que se alude a un “símbolo”, o extracto de las enseñanzas apostólicas, mas no hay la más mínima constancia de que se refieran explícitamente a este “credo corto”, cuyo origen está perfectamente documentado en el siglo XV. Por ejemplo: “Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común” (San Ambrosio, Explanatio Symboli, 7: PL 17, 1158D). Pero, desde luego, San Ambrosio se refiere a todo el conjunto de la fe expresado en el Credo de Nicea. Ciertamente había en la iglesia romana una fórmula de preguntas y respuestas que “resumía” el credo en las ceremonias de bautismo, utilizada por la iglesia carolingia desde el siglo VI. Pero esa fórmula se parecería más a la utilizada aún hoy en la renovación de las promesas bautismales que al “credo” tratado aquí. En resumen, para entender: no es que el “Credo de Nicea” sea un desarrollo del llamado “Credo de los Apóstoles”, sino al revés: el “Credo de los Apóstoles” es un resumen catequético del “Credo de Nicea”. ¿Que por qué se le llamó “de los Apóstoles”? Primero, para darle un origen primigenio a toda profesión de fe. Segundo, porque era común verlo en filacterias en manos de los apóstoles.
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    MES DEVOTO A HONRADE LOS DOCE AMADOS DISCÍPULOS DE CRISTO NUESTRO SEÑOR LOS SANTO APÓSTOLES Dispuesto por D. José Casimiro Gutiérrez de Huesca Reimpresa en la Puebla de los Ángeles Por los Herederos de la Viuda de Miguel de Ortega, en el portal de las flores. Año de 1776 ORDEN Y MÉTODO Puede hacerse en cualquier época del año, según lo pida la necesidad de los devotos, para cuyo remedio se recurre al patrocinio apostólico, pero más a propósito, parece comenzarlo el día primero de cada mes y acabarlo el ultimo del mismo, confesando y comulgando el día en que se diere principio a esta devoción y el día que se finalizare, o más, a dirección del Padre espiritual. Este mes se reduce a tres oraciones, que son: el acto de contrición, luego se rezarán los credos (como se verá más adelante) los que acabados se reza la deprecación a María Santísima, y acabándose esta se reza todos los días una salve y se hace la petición, acabada se dice la de los Santos Apóstoles, que es con la que se da fin. Pero los devotos que quisieran pueden rezar los gozos, para con ellos obligar a mas a nuestros santos, a que interpongan sus ruegos con Dios nuestro Señor, para alcanzar el socorro de la necesidad con que recurrimos. Puestos de rodillas delante de la imagen de Cristo, o de los Doce Apóstoles, después de haberse signado, se dice lo siguiente:
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    ORACIÓN ¡Oh Gloriosísimo Apostoladode Cristo nuestro Señor! sagrados héroes de la gracia, Príncipes y fundamentos de la Iglesia Santa, ministros idóneos de su Evangelio, fidelísimos pensadores de los soberanos misterios y sacramentos con que enriqueció la Iglesia que adquirió con su Sangre preciosísima, arcas en quienes Dios depositó el remedio de los necesitados de cuerpo y alma, a vuestro patrocinio llego confiado, en que intercederéis por todos los que en vuestro honor hacemos este mes, para que esta necesidad con que recurrimos a vuestro amparo sea socorrida, y que a la hora de nuestra muerte no nos desamparéis, para que en el instante en que se aparten nuestras almas de nuestros cuerpos, sean por vuestras manos presentadas en el Tribunal de la Santísima Trinidad, y que así logremos entrar en la posesión de la Gloria, en donde en vuestra compañía, alabemos a Dios nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. GOZOS Pues vuestros sacros honores Resuena el metro sonoro: Sacro Apostólico Coro Rogad por los pecadores. En vuestra virtud constante Se afianza y asegura La fábrica y hermosura De la Iglesia Militante, Siempre quedará triunfante Del infierno y sus horrores: Con vuestra sangre vertida Se fecunda hermosa planta Y viña la Iglesia Santa, Siempre abundante y crecida Con tal riego enriquecida Se conserva en sus verdores: Sois príncipes eminentes Capitanes esforzados, Del cielo, invictos soldados, De la Iglesia Presidentes, Sois sus Astros refulgentes Y luminarias mayores: Con vuestra luz se ilumina De la verdad la columna, ACTO DE CONTRICIÓN Omnipotente, Sabio, Poderoso, Misericordioso y Providentísimo Dios, Criador de todas las cosas, que las riges y gobiernas con providencia inescrutable, humildemente postrado ante el real acatamiento de tu Majestad Soberana, te pido y ruego por la Sangre preciosísima de tu Hijo Santísimo, por la Pasión y Muerte que por mi padeció, por los méritos de su vida y los de la Santísima Virgen María, mi Señora, te dignes de concederme un dolor verdadero de mis culpas, para que, arrepintiéndome de mis culpas, para que arrepintiéndome de todas ellas, quede mi alma limpia y sea estimulada al candor de la inocencia y libre de la fealdad del pecado, para que de ese modo viva siempre en gracia y como quien ha de morir. También te pido que te dignes de concederme el favor que en esta devoción pretendo, por la intercesión de los Santos Apóstoles, tus queridos y amados Discípulos, a quienes suplico enderecen mi petición a lo que sea más del agrado de tu Majestad Divina, bien y aprovechamiento de mi alma. Amén. Aquí se reza el primer día un Credo, el segundo dos, el tercero tres, y así se van aumentando hasta rezar tantos cuantos son los días del mes, y acabado el credo del día correspondiente se dice lo siguiente: ORACIÓN ¡Oh Emperatriz Soberana! Reina y Señora del Universo, Madre del Redentor de las almas, refugio y asilo de los desamparados, a quien la Majestad Divina se ha dignado de dotar de tantas prerrogativas, cuales no ha gozado ni gozará jamás criatura alguna: te ruego, Señora mía, por todas ellas que te dignes de mirarme con los benignísimos de Madre, intercediendo por mí con tu Hijo Santísimo, especialmente en el trance riguroso de la muerte, y en esta aflicción con que vengo al amparo de tu majestad: halle Señora, el consuelo que necesito, si conviene a la mayor gloria de Dios nuestro Señor, tuya y bien de mi alma. Amén. Se reza una Salve a la Santísima Virgen María, y luego se hace la petición, pidiendo cada uno con humildad profunda lo que se desea, y luego la siguiente:
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    Como el solla luna, Brilla con vuestra doctrina, A todo el mundo encamina Y lo preserva de errores: Jesús os formó Corderos, Y como fuertes leones Vencisteis los escuadrones, De los lobos carniceros, De los tiranos más fieros Quebrantasteis los furores: Por los jueces os ha nombrado El Sumo Rey de los Reyes Para ejecutar sus leyes En el supremo juzgado, En todo os ha confiado La gloria de sus honores: Abrís las puertas del Cielo A todos los hombres dignos, Y las cierra a los indignos El ardor de vuestro celo, Seguro tiene el consuelo Quien logra vuestros favores: Con la obediencia debida Se rinden luego veloces, De vuestro imperio a las voces El mal, salud, muerte y vida, Tanto prodigio convida A esperar bienes mayores: Pues estas sacras memorias Exaltan vuestros blasones, Moved nuestros corazones Para seguir vuestras glorias, Vuestras sagradas victorias Alientan nuestros temores: Y pues de tantos loores Es digno vuestro decoro: Sacro Apostólico Coro Rogad por los pecadores.
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    FLOR DEL CARMELO, VIÑA FLORIDA, ESPLENDORDEL CIELO, VIRGEN FECUNDA Y SINGULAR. MADRE TIERNA, INTACTA DE HOMBRE, MUÉSTRATE PROPICIA CON LOS CARMELITAS ¡ESTRELLA DEL MAR!
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    DEL MONTE CARMELO N U ES T R A S E Ñ O R A Tomado de: Opusdei. org Las distintas advocaciones que Ella recibe son producto del lugar y del mensaje que Ella nos trae. Así en distintos momentos de la historia Ella se ha mostrado vestida de diferentes maneras, es por esta razón que se le conoce con distintos nombres o advocaciones como por ejemplo La Virgen del Carmen, que toma su nombre en alusión al Monte Carmelo. Sobre sus orígenes, en el Primer Libro de los Reyes, se habla del profeta Elías, de la gran sequía que sufría el país y de los sacrificios ofrecidos en el Monte Carmelo. Fue entonces que Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal para que El terminara con la sequía que asolaba a la región. Después de varias veces que Elías subió al monte, apareció una gran señal : "Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar una nubecita no más grande que la palma de la mano" (1 Rey 18,44) Abogada de los Comerciantes, Marineros, y las Almas del Purgatorio
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    A partir deentonces el Monte Carmelo –ubicado al oeste del lago Galileo y cuyo nombre significa jardín- se convirtió en un lugar sagrado, hasta donde llegaron a vivir ermitaños que se dedicaban a rezar y que con el paso de los siglos fueron llamados carmelitas. Estos hombres que se entregaron a la oración y a la penitencia en el desierto, comenzaron con los años a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”. En el siglo XIII, el Patriarca Latino de Jerusalén, delegado papal en Tierra Santa, les pidió a los ermitaños del Monte Carmelo que ordenaran su estilo de vida, lo cual se concretó gracias a los Papas Honorio III e Inocencio IV. De esta manera, nació la orden religiosa de los Padres Carmelitas, que se extendió por el mundo tanto en su rama masculina como femenina. Posteriormente en el S. XVI Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia es la reformadora del Carmelo descalzo reimpulsando la fuerza de su regla original, de oración y clausura.
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    LOS SIETE MIÉRCOLESA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN PRIMER MIÉRCOLES PRIMER GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando conocida vuestra inefable pureza, fuisteis escogida para ser Madre del Verbo Eterno y Esposa del Espíritu Santo, dignidad tan sublime, que, exaltada ahora en el cielo, y excediendo con ella a todos los espíritus bienaventurado, llevaís Vos sola con ella mayor gloria de la que gozan todos los Santos, unidos en el Paraíso. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre y Hermosura del Carmelo! Que intercedáis con vuestro celestial Esposo e Hijo Jesús, para que me conceda el perdón de mis pecados y su divina gracia, a fin de que con ella se haga mi alma digna de la pureza de los ángeles y quede perpetuamente desposada con el Eterno Señor. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. Es de creer que nunca sintió la Virgen María tan lleno su corazón de alegría, mientras estuvo en esta vida, como en los días de la Resurrección de su Hijo. Siendo pues propio de un corazón amante alegrarse en la dicha del objeto amado ¿Cómo no se han de alegrar los devotos del Carmen, Religiosos y Terciarios en el tiempo de Pascua, cuando su amorosa Madre fue consolada y llena de gozo por la Resurrección de su Hijo? El mejor modo, pues, de alegrarse con María es consagrarle los siete miércoles, meditando y rezando sus gozos, pidiéndole alguna gracias, que, como días de alegría, todo lo concederá. ACTO DE CONTRICCIÓN Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Te ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados. Amén.
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    Me alegro convos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando visteis resucitado para nunca más morir (después de una muerte tan cruel) a vuestro amabilísimo Hijo Jesús, gozando más ahora en el cielo, donde le contempláis impasible e inmortal, del todo atento a satisfacer vuestros deseos para haceros más gloriosa en aquel reino eterno, enviando a este mundo las gracias a aquellos siervos y devotos y os veneran con todo el corazón. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre y Hermosura del Carmelo! Que me alcancéis de Jesús la gracia con la cual resucite mi alma de todas las culpas y o caiga mas en ellas, viviendo siempre sin mancha para veneraros dignamente y serviros en este destierro, a fin de gozaros después en la Celeste Patria. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. SEXTO MIÉRCOLES SEXTO GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, al ver a vuestro Divino Hijo glorioso y triunfante subir al cielo a la diestra de su Eterno Padre, donde ahora, con Él glorioso en cuerpo y alma, participáis de sus inmensas grandezas y de la majestad de su Trono. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre y Decoro del Carmelo! Que me alcancéis la gracia de aquel celeste monarca, mediante la cual pueda mi alma saludaros en el cielo, y reconoceros por soberana Señora y Protectora, como ahora os considera en la tierra. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. SÉPTIMO MIÉRCOLES SÉPTIMO GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste cuando, al punto de vuestra partida a la excelsa gloria, asistida de casi todos los apóstoles con éxtasis de jubilo os partisteis a gozarla con toda la plenitud, uniendo a vuestra alma, después de tres días, vuestro cuerpo glorificado, donde por siempre seréis honrada de todos los santos, sin que os faltan o se disminuyan vuestras magnificencias, que durarán por todos los siglos. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina, Madre y Decoro del Carmelo! Que me alcancéis del Señor la gracia con la cual mi ala merezca ser asistida, en la ultima hora de esta vida mortal, de aquellos espíritus bienaventurados, para que pase alegremente a la vida inmortal, y se presente al pie de vuestro Trono para veneraros perpetuamente en aquel Reino Eterno, donde vos triunfáis con suma majestad a la diestra de Jesús Redentor mío. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. SEGUNDO MIÉRCOLES SEGUNDO GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando, habiendo dado a luz a vuestro divino Hijo Jesús, no manchasteis la pureza de vuestro espíritu, antes bien de una manera admirable fue acrecentada, con la cual resplandecéis ahora con tanto esplendor en el paraíso, que ilumináis a todos aquellos soberanos espíritus. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina y Hermosura del Carmelo! Que me alcancéis de vuestro Inmaculado Señor, la gracia con la cual jamás pierda mi alma el candor de la inocencia. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. TERCER MIÉRCOLES TERCER GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando, habiendo dado a luz a vuestro Divino Hijo Jesús, recibisteis con el las adoraciones y ofrendas de los reyes del Oriente, como Reina de todo el mundo, siendo aun ahora reconocida por tal en el cielo por aquellos soberanos espíritus que se muestran obedientísimo a la menor señal que descubren en Vos. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina y Decoro del Carmelo! Que no me falte jamás vuestra asistencia a fin de que, por aquella, por ella, ayudado, pueda siempre obsequiaros como siervo devoto, y ofreceros, como tributo de mi corazón, la constancia de mi amor. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. CUARTO MIÉRCOLES CUARTO GOZO Me alegro con vos ¡Oh Virgen gloriosísima María, Madre de Dios! Por aquel contento que tuviste, cuando, habiendo presentado a vuestro Divino Hijo Jesús en el templo, oíste como el viejo Simeón lo revelaba como verdadero Mesías y Salvador del mundo, recibiendo ahora igual contento en el Paraíso por la continua profusión de sus gracias que, como Redentor, dispensa a cada uno en la tierra, para despachar favorablemente a todas nuestras súplicas. Os suplico yo vuestro devoto ¡Oh Reina y Hermosura del Carmelo! Que me alcancéis de vuestro Hijo Jesús, mi Redentor, la gracia con la cual, no abusando nunca de la salud de mi alma, pueda esta gozar continuamente las riquezas de aquella sangre preciosísima, de la cual dimana toda salud. Siete padres nuestros, Aves Marías y Glorias. QUINTO MIÉRCOLES QUINTO GOZO
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    LA APÓTOL DELOS APÓSTOLES SANTA MARÍA MAGDALENA Memoria: 22 de julio Por Ramón Rabre Jordá Luego la presentaban en unas ansias de penitencia increíbles, sobre todo porque, aunque los judíos hacían penitencia, no tenían un concepto como el cristiano, y menos, tan expiatorio como el de la época en que esas obras tan fantasiosas se escribían. En cuanto a la santidad, bueno, algunos la elevan al coro de las vírgenes, por la penitencia, incluso hablan de una asunción. María “la magdalena” (este “magdalena”, hay que recordar que no es un nombre, sino un gentilicio o tal vez un apodo), es una discípula de Cristo, tradicionalmente considerada originaria de Magdala (población no identificada actualmente), que toma un papel relevante en la Resurrección del Señor, y es mencionada expresamente en la Crucifixión. Es María Magdalena probablemente una de las santas de las que más se ha escrito, llevado al arte, la música, el cine. Los místicos, los tratadistas espirituales, los pastores de almas han tenido en su figura una inspiración constante a la hora de acercar a las almas a Dios. La asimilación de María Magdalena con las pecadoras y endemoniadas evangélicas, dio mucho tema a la teología moral del medievo, pero sobre todo del barroco. Muchas obras piadosas, de edificación para los fieles, recorrían esta “vida” en los estados de pecado, penitencia y santidad. Consideraciones que pasaban de lo sublime a lo extravagante en un paso. Algunos la ponían tan, pero tan pecadora, que sería imposible; otros, muy pecadora, pero sin entregar el corazón enteramente al pecado. Abogada de los penitentes
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    Había sido liberadade siete espíritus, según Lc. 8, 2 y Mc. 16, 9, lo cual se puede leer, efectivamente, como que había sido liberada de enfermedades, pecados y vicios, más que de demonios literales. Es cierto que durante siglos se le relaciona con la famosa pecadora pública aparece en el capítulo anterior, en Lc. 7, 36-50, y al mismo tiempo con la adúltera de Jn. 8, 2-11, pero una simple mirada desecha esta teoría. Una prostituta, la que lavó los pies del Señor en la cena de Simón en ese pasaje tan bello, casi poético, no podría es la misma mujer adúltera a punto de ser apedreada, porque no podría ser casada y al mismo tiempo prostituta. Sin embargo, la prostituta sí podría ser la de los "siete demonios" o sea, María Magdalena. Pero solo “podría ser”, porque el Evangelio no da nombres a ninguna de las dos pecadoras. Los nombres siempre se dan en las Escrituras porque son reconocidos por los receptores, y serían de personas conocidas en la Iglesia primitiva, que podrían aportar su testimonio a los relatos. Por ejemplo, Alejandro y Rufo, los hijos del Cirineo, cuyos nombres se dan en Mc. 15, 21 como garantía de la veracidad de lo contado, vemos en Rm. 16, 13, que es un miembro conocido de la comunidad romana. Es el Evangelio de San Juan, el que le da una especial relevancia a María Magdalena (donde sí aparece este "magdalena" como nombre propio), pero sólo al final, sin hacer referencias anteriores. La pone al pie de la Cruz y es muy interesante un detalle: mientras de la hermana de la Santísima Virgen necesita el autor decir quién es (no sería muy conocida), de los demás, con decir quiénes estaban, es suficiente. Al decir que estaba María Magdalena ya deja claro quién es, sin más detalles. Está claro que los destinatarios saben de quien se les habla. La otra escena de San Juan es la de la Resurrección de Cristo y que ha configurado la relación entre ambos, y ha dado tanto tema. Sólo hay que comprender un poco del mundo judío y su trato a la mujer, para sorprenderse de ver que es esta mujer la encargada de llevar el anuncio de la Resurrección. De hecho, este sería uno de los inconvenientes para aceptarla: los discípulos de Emaús dirán “es cierto que algunas de nuestras mujeres han dicho que lo vieron” en Lc. 24,13-35. Es decir, tienen testigos, pero por ser mujeres no les creen. Entonces, si esta mujer fue la encargada de anunciar a los apóstoles la Resurrección. En fin, que la cosa ha dado para mucho a lo largo de los siglos, pero la iglesia hoy en día se inclina a seguir la tradición de las iglesias ortodoxas, que es formular que son dos personas distintas, pertenecientes al círculo más cercano del Señor. Porque esta unificación se da en solo la Iglesia occidental.
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    A SANTA MARÍA MAGDALENA D ÍA V E I N T I D Ó S D E M E S Dispuesto por el Rev. P. Fray José Francisco Valdés, religioso de la Santa Provincia franciscana descalza de San Diego de México, impresa en Puebla de los Ángeles por la oficina de don Pedro de la Rosa en 1818. PREÁMBULO ¿Qué cristiano hay que con una inocente emulación no envidie la suerte de la Magdalena? ¿Quién hay que no desee oír de la boca de Jesucristo Señor nuestro aquellas dulcísimas palabras: ¿Se le perdonarán sus muchos pecados porque es mucho su amor? Pero, ¿quién hay que no se conozca indigno de tamaña felicidad? La conciencia nos grita que son muchos y muy graves nuestros pecados, pero el corazón nos dice que es muy tibio nuestro amor: queremos que nos perdone Dios nuestros pecados, pero no nos esforzamos a amarle como debemos, ni ansiamos por su amor: muy ardientes y fogosos para seguir nuestras malas inclinaciones y para amar a las criaturas, y muy tibios para pedirle a Dios amor. Sacudamos desde hoy esta pereza, y empeñémonos en pedir a su Majestad encienda en nuestras almas aquel fuego que vino a arrojar, y que desea arda en todos como prendió en Santa María Magdalena: elijamos por abogada nuestra, por medianera e intercesora nuestra a esta amantísima mujer, a esta felicísima arrepentida pecadora, practicando la devoción siguiente.
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    pídele que enderecemis pasos por el camino de sus mandamientos: pídele encienda mi corazón en ese fuego en que estás tú abrasada; no te desprendas de esos pies sacratísimos hasta pedirle que me dé perseverancia en mis propósitos y hasta oír de su boca que estoy ya perdonado, bésalos por mí una y mil veces en recompensa de las irreverencias con que yo le he agraviado: acerca mi corazón al tuyo para que prenda en él el fuego del amor. Pide, ruega, intercede por mí; y pues conoces cuán digno de ser amado es ese Señor a quien has entregado el corazón, yo pongo el mío en tus manos para que se lo entregues y le pidas no le deje jamás. Amén. Padre nuestro, Ave María y Gloria. Del fariseo al convite Te acercas desalada, Y tú arrepentimiento Es para Cristo la mejor vianda. Padre nuestro, Ave María y Gloria. Con tus lágrimas tiernas Los pies de Cristo lavas, Y es este lavatorio Baño medicinal que sana tu alma. Padre nuestro, Ave María y Gloria. De tus cabellos, que eran Torpe lazo a las almas, Para limpiar a Cristo Los pies, quieres hacer humilde toalla. Padre nuestro, Ave María y Gloria. ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA Purísima Reina de los Ángeles, María: el desconsuelo de mi alma al ver la gravedad de mis culpas y la tibieza de mi contrición me obliga a buscar abogados que hablen por mí en el tribunal de Dios. ¿Y quién hará este oficio mejor que tú, que, nombrada del Padre Eterno por abogada de los pecadores, y agradable por tu inocencia y santidad a sus divinos ojos, eres el Iris de paz que serena los rigores de su justicia? Dile, Señora, dile al Eterno Padre que no derramó su Sangre tu amantísimo Hijo sino para pagar con ella la deuda del pecado: dile que no derramaste las lágrimas de tus ojos sino para templar sus iras y alcanzar el perdón de los pecadores: dile que el mismo Hijo suyo es quien dijo que no había venido a buscar justos sino pecadores: dile que las Llagas que se miran en su Cuerpo glorioso allá en el Cielo son los más elocuentes abogados que tratan de mi defensa: dile finalmente, Señora, que es mi Padre y que no ha de desnudarse de las entrañas tiernas de Padre, por más que yo haya faltado a las obligaciones de hijo. Amén. Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén. ORACIÓN Dulcísimo Redentor mío Jesús, ¡qué motivos tan poderosos para amarte descubre mi fe en la conversión de tu amante María Magdalena! ¡Qué razones tan fuertes para alentar mi confianza! Yo te veo con una noble disposición y prontitud para perdonar las ofensas que te ha hecho, luego que ves su arrepentimiento: yo te veo recibir con afabilidad y buen semblante el obsequio que te hace, aunque tan pequeño, porque ves que le sale del corazón, y te veo celebrar el amor que tiene y casi hacer alarde de él, como si fuese interés tuyo ser amado de tus criaturas. ¡Bendita sea para siempre tu bondad infinita! Yo, avivando cuanto me es posible mi fe, te adoro como a mi verdadero Dios, y te suplico humildemente te dignes de tocar mi corazón con un rayo de tu gracia, para que, movido de un íntimo dolor de mis pecados, bañado en lágrimas de penitencia y encendido en caridad, te lo pueda presentar como obsequio de tu Majestad. No vengo como María Magdalena ardiendo en amor tuyo, pero vengo ya arrepentido de mis pasadas ofensas: no derramando lágrimas como la Magdalena, pero mi corazón viene arrojando suspiros del dolor de haberte desagradado: no traigo otro alabastro de ungüentos olorosos que el de esta alma mía, que Tú bañaste con tu Sangre. Admite la buena voluntad con que vengo, y ya que no puedo de otra manera imitar a esta fina amante tuya, lo haré postrándome cada mes en este día, y arrojándome a tus pies, juntaré mi corazón con el suyo, y con sus lágrimas mezclaré las mías, no cesaré de besar tus sacratísimos pies, hasta conseguir el perdón de mis pecados y una ardiente fervorosa caridad que te ame por toda la eternidad. Amén. ORACIÓN A SANTA MARÍA MAGDALENA Felicísima pecadora, amante fina de Jesús, María Magdalena, que movida de un sincero arrepentimiento de tus culpas corriste presurosa a buscar tu remedio en los pies de Jesucristo, ¡dichosa tú mil veces, que abrazada de ellos mereciste oír de boca del mismo Jesucristo que estaban perdonados tus pecados; pero mucho más dichosa con oír que tu amor era grande! ¡Qué ocasión esta tan oportuna para pedirle a Dios mercedes! Ahora que estás abrazada de los pies de Jesucristo, pídele que oiga mis súplicas:
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    Este es elque le complace Y da a la mesa el sazón: Red fue antes tu trenza bella En qué mil almas prendiste; Mas ya cadena la hiciste Para atar a Dios con ella: Tu grande amor es quien sella Tan pasmosa conversión: De tu rubio hermoso pelo Formas rizadas madejas, En que aprisionado dejas Al gran Príncipe del Cielo: Mas sírvate de consuelo Que está a gusto en la prisión: Castos ósculos tus labios De Cristo en los pies imprimen, Con que el mal empleo redimen De los antiguos agravios: Arbitrios son estos sabios Que inspira tu religión: Como eres tan fina amante De Jesús y de María, Fiel les haces compañía Sin separarte un instante, Al pie de la Cruz constante Te tiene tu compasión: En la cueva retirada Siete veces cada día Con angélica armonía Dispone Dios seas recreada: Una gloria anticipada Logras en esta canción: Si acompañar a tu Amado Supisteis hasta la Cruz, ¿Qué hay que extrañar que Jesús Quiera tenerte a su lado? Trono muy alto te ha dado En su celestial mansión: Un Padre nuestro y Ave María por las benditas Almas del Purgatorio, y un Credo por los que están en pecado mortal, para que Dios tenga misericordia de sus almas y salgan de tan infelicísimo estado. GOZOS A SANTA MARÍA MAGDALENA De tus culpas el perdón Consigues por fina amante: Haz que favor semejante Logre por tu intercesión. Al instante que conoces De tu alma el funesto estado, Hacia el Médico sagrado Corres con pasos veloces: Tus lágrimas son las voces Que dicen tu confusión: Dos arroyos son tus ojos Que en su espejo cristalino Te hacen ver el desatino De tus pasados antojos: Ahora son ricos despojos Que da a Dios tu contrición: Porción de ungüento precioso De Cristo en los pies empleas, Que amante nada escaseas En obsequio de tu Esposo: Ni aun el alabastro hermoso Reserva tu devoción: De lágrimas formas mar, En cuyas aguas felices Ahogas los tristes deslices Que pudiste ocasionar. Ya con tan largo llorar Lavaste ese feo borrón: Toalla haces de tus cabellos Para enjugarle los pies A tu Amado, porque ves Que le ofendiste con ellos: Lazos fueron para aquellos Que iban tras su perdición: Diestra a dorar acudiste Con oro de caridad Los que en tu pasada edad Duros yerros cometiste: Feliz mil veces, pues oíste De Cristo la absolución: No los platos que a Cristo hace Aquel fariseo atento; Tu noble arrepentimiento Es el que le satisface:
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    "PORQUE QUIEN QUIERA SALVAR SUVIDA, LA PERDERÁ, PERO QUIEN PIERDA SU VIDA POR MÍ, LA ENCONTRARÁ." Mateo 16
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    UN GIGANTE NOBLE SANCRISTÓBAL, MÁRTIR Memoria: 10 o 25 de julio Por Ramón Rabre Jordá En cuanto a su celebración, el martirologio atribuido a San Jerónimo (30 de septiembre y 8 de mayo) pone que en Samon (?) se celebra su memoria el 25 de julio, fiesta que conserva el martirologio romano, aunque en la práctica se haya trasladado al 10 del mismo mes, por la coincidencia con Santiago Apóstol. La Habana, por ejemplo, lo celebra a 16 de noviembre, día de la fundación de la ciudad. Y la iglesia oriental lo recuerda el 9 de mayo. Es en la fuerza de su culto donde radica su importancia en la espiritualidad y el arte: Sobre todo en la Edad Media, San Cristóbal fue considerado como el santo patrono contra la muerte súbita, la muerte fuera de estado de gracia (que impediría la entrada al cielo). Su imagen se ponía en lugares altos, sobre las puertas de catedrales, ciudades, hospitales y edificios El Martirologio Romano recoge que padeció el martirio en Lycia, siendo emperador Decio pero ni esto es certero. La verdad es que salvo su leyenda y culto posterior, no se sabe nada de él. Las "Actas" no rebasan más allá del siglo VIII, que, aunque antiguas, son totalmente ficticias y lejanas del santo. Sin embargo, se conoce una inscripción del siglo V, que habla de una basílica dedicada a su memoria en Bitina, por tanto, ya en esta época era venerado; así que no se trata de un invento medieval, como muchas veces se dice cuando no se sabe que responder. Otra referencia importante: entre los firmantes del Concilio de Constantinopla hay un tal Potino, del monasterio de San Cristóbal, monasterio no identificado, pero existente, evidentemente. Y, por último, San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), habla de su basílica y monasterio en Taormina. Abogado de los conductores y contra la muerte repentina
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    importantes y eracreencia popular que con mirarla durante el día, uno quedaba libre del peligro de morir sin sacramentos. Es uno de los 14 Santos Auxiliares, de tantísima devoción, ya sea juntos o por separado. Es patrón de peregrinos, viajeros, motoristas, transportistas en general. Protector de los deportes de motor, las fortificaciones, los balseros. Se le invoca contra las inundaciones, las tormentas eléctricas y el granizo. Era llamado auxiliador contra la peste, el hambre, las heridas y hasta el dolor de muelas. Es protector de los niños y las embarazadas, los paisajistas y jardineros, los vendedores de fruta, los encuadernadores y tapiceros, y también de carpinteros, pintores y modistas.
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    A SAN CRISTÓBAL, MÁRTIR V EI N T I C I N C O D E M E S SÚPLICA Gloriosísimo mártir y abogado mío San Cristóbal, refugio de afligidos y poderoso amparo de los necesitados, yo, vuestro fiel devoto, os suplico y ruego que, si es pata honra de Dios, gloria vuestra y bien de mi alma, lo que pretendo alcanzar por vuestra intercesión en este día, me lo alcancéis de aquel Señor, por cuyo amor disteis la vida, y si no es conveniente para mi salvación, dirigid mi petición a conseguir perdón de todos mis pecados, y enmienda de mi vida, quedo muy conforme, gustoso y resignado, en que se cumpla en todo la rectísima voluntad del Señor. ORACIÓN Clementísimo Dios y Señor mío, que con admirable liberalidad mostráis vuestro grande amor, e infinita bondad en vuestras criaturas, repartiendo en ellas con larga mano, abundante copia de dones de naturaleza y de gracia, con los cuales enriquecisteis tanto a vuestro siervo y mi abogado San Cristóbal, que lo adornasteis con altísima y hermosa disposición, de cuerpo, para que las robustas fuerzas de sus miembros sirviendo a la gracia, se empleasen en serviros con obras dignas de vuestro agrado y dirigidas al bien de sus prójimos, yo os ruego y
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    humildemente os suplico,por los méritos gloriosos e intercesión de este prodigioso santo, que me deis misericordioso, aquellos eficaces auxilios y sobrenaturales fuerzas de que necesita mi alma, para sujetar las rebeldías del cuerpo a las leyes del espíritu y a las influencia de la divina gracia, para que, refrenando con la mortificación todos mis miembros, con todos os sirva, empleando mis manos en santas obras, mis pies en rectos pasos, y apartando mis ojos, labios, pensamientos, potencias y sentido de todo lo que fuere culpa, viva y muera en vuestro amor y gracia. Y pues por los grandes méritos de este ínclito mártir hacéis aun a costa de milagros, tantos beneficios a sus devotos, yo os ruego, me concedáis por su intercesión esta gracia, que pretendo en este día, si conviene para salvación de mi alma, gloria de San Cristóbal y mayor honra de vuestra Majestad Soberana, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. Aquí se reza tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y luego se dirá la oración siguiente: ORACIÓN A SAN CRISTÓBAL Gloriosísimo Mártir de Cristo, San Cristóbal, refugio de los afligidos, medicina de los enfermos, protección de los desamparados, que, teniendo buen despacho en el tribunal, escudo contra las acechanzas del demonio. Yo, como humilde y fervoroso devoto vuestro, vengo buscando vuestra piedad y amparo, y con cuanta confianza puedo, pongo en vuestras manos mis súplicas y ruegos, por las divinas misericordias, por vuestros méritos y poderosa intercesión, consiga esta gracia y merced que solicito a mayor honra de Dios y gloria vuestra, y con la misma confianza os ruego, os suplico y encarecidamente os pido, que a mí, y a todos los que imploramos vuestro auxilio, nos libréis de la muerte instantánea y repentina, y defendáis nuestras personas, nuestros bienes y familias de los fatales estragos de las tormentas, pestes, hambres, incendios y terremotos, contra todos los cuales daños, os concedió el Señor singular gracia y especial poder. Amén.
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    PATRONATOS DEL MES -De lasAlmas del Purgatorio: -Santa Cristina, la Admirable: 24 de julio -Del los médicos: San Camilo de Lellis: 14 de julio -San Pantaleón, mártir: 27 de Julio -De las amas de casa: Santa Marta de Betania: 29 de julio