El generador de Van de Graaff almacena carga eléctrica negativa en una esfera conductora hueca mediante fricción. Aunque la persona toque la esfera no sufre daño debido al campo electrostático, que no tiene intensidad, pero cuando nuestro cuerpo entra en contacto, la carga se distribuye por el cuerpo y sale por las puntas más agudas como los dedos o pelos, que se erizan al repelerse negativamente.