El alcoholismo es una enfermedad adictiva caracterizada por el consumo excesivo de alcohol, lo que conlleva a consecuencias graves para la salud física y mental, así como a problemas sociales y familiares. La dependencia al alcohol aumenta la tolerancia y puede provocar un síndrome de abstinencia, deterioro neurológico y enfermedades hepáticas, entre otros efectos nocivos. El tratamiento requiere el aislamiento del adicto y puede incluir terapias de apoyo como grupos de autoayuda, mientras que el consumo de alcohol en menores de edad genera riesgos adicionales para el desarrollo y bienestar.