El documento habla sobre el armiño y su preferencia por morir antes que ensuciarse. Luego compara al armiño con los hijos de Dios, diciendo que al igual que el armiño prefiere morir a ensuciarse, los hijos de Dios deben elegir mantener su santidad por sobre el pecado. Finalmente, exhorta a los lectores a no caer en tentaciones como pensamientos impuros, palabras negativas e insultos, y en su lugar mantener una vida santa y pura consagrada a Dios.