Este documento describe una aparición de un misterioso hombre con una espada desenvainada que se presenta ante Josué cuando estaba planeando la batalla de Jericó. Josué se da cuenta de que este hombre es sobrenatural y se postra ante él en adoración. El documento argumenta que este hombre es en realidad una manifestación de Dios mismo o de Jesucristo, el Príncipe del ejército de Jehová, quien vino a guiar y luchar por Su pueblo.