El documento habla sobre la importancia del dominio propio para los cristianos. Menciona varias áreas en las que se debe ejercer dominio propio como el uso de la lengua, la manifestación de la ira, la avaricia, la soberbia y el orgullo, siendo contencioso, siendo amable con los hermanos y evitando la envidia. Exhorta a los cristianos a practicar el dominio propio no solo en estas áreas sino también en otros como la maledicencia, el juzgar a la ligera y el rencor.