Este poema conmemora la muerte prematura del hijo del autor, Felipe, describiéndolo como una persona flexible pero fuerte que amaba la música y la vida. A pesar de su salud frágil, Felipe tenía un buen corazón. Un día en enero falleció repentinamente, dejando a sus padres y hermanos sumidos en la tristeza y el vacío que dejó su ausencia. Ahora solo queda su querido recuerdo.