El documento explora la naturaleza del fenómeno religioso en Chile, definiendo la religión como un sistema de creencias y prácticas que influye en múltiples dimensiones de la vida social. Se argumenta que, aunque hay signos de secularización y cambio en las formas de creer, la religión no ha desaparecido, sino que se transforma en un contexto de pluralismo y modernización. La conclusión subraya que la secularización en Chile no ha llevado al fin de la religión, sino a una reconfiguración de las creencias y un mayor pluralismo en la diversidad religiosa.