El documento discute la relación entre la fe y la cultura en la sociedad actual. Explica que la fe y la cultura se necesitan mutuamente y deben dialogar, pero que en el pasado hubo una ruptura entre ellas que llevó a problemas. Afirma que la tarea de nuestra generación es restablecer el diálogo entre fe y cultura de una manera que permita a la fe expresarse en las categorías culturales actuales.