A lo largo de los siglos, la humanidad ha carecido de instrumentos para procesar y almacenar información de manera efectiva. Se han inventado diversas máquinas a través de la historia para satisfacer esta necesidad, como el ábaco en Babilonia y la máquina calculadora de Pascal en 1642. En el siglo XIX, Babbage diseñó la máquina analítica y Jacquard inventó una máquina de telar programable mediante tarjetas perforadas, lo que permitió el almacenamiento de datos e instrucciones. En la primera mitad