Este poema habla sobre la ausencia de un joven. El autor recuerda la infancia del joven y su parecido con su madre. Ahora, el autor siente su ausencia y duda sobre si realmente lo conoce. Se pregunta si saber es conocer o sentir su presencia con los ojos abiertos. Finalmente, el autor se queda con una sensación dolorosa de infinitud provocada por el sonido de las campanas de una iglesia por la noche.