EL LUDÓFONO 
Los colores y el sonido de una caja acústica de resonancia, que integra las notas de una guitarra, la melodía armoniosa de una flauta y los palpes agudos y graves de un tambor cautivan a todos los niños. Su magia va por las regiones del país como parte de un proyecto lúdico de artes integradas. Pasó por Bogotá, las poblaciones cundinamarquesas de Funza y Subachoque, llegó a Bucaramanga y sonó también en Canalete y Los Córdobas, en Córdoba. 
También llegó a Venezuela, donde ellos han trabajado con el Sistema de Orquestas de ese país, así como con la Secretaría de Identidad Caraqueña, en la capital. Se trata del ludófono y su nombre surge de la unificación de las palabras lúdico y sonido. La “lúdica del sonido” es una, dice David Hernández Salazar, diseñador industrial de 23 años que, junto con sus compañeros Melissa Sanabria, Carlos Nicolás Hernández y un equipo de producción, le dieron vida a este proyecto, galardonado en la categoría de diseño del Premio Innovadores de América 2014. 
El primer boceto del ludófono se hizo hace tres años, cuando Hernández inició su proyecto de grado en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Hoy, el proyecto cuenta con casi 100 ludófonos. Se trata de una especie de instrumento híbrido de tres posiciones: viento, cuerdas y espacio percutivo. Para interpretarlo se debe estar sentado. “Representa una democratización del aprendizaje musical, porque todos los seres humanos pueden aventurarse a tocarlo –explica Hernández–. Esta idea mitiga el impacto de no haber podido aprender a tocar otros instrumentos”. 
Sus creadores lo definen como un elemento lúdico, pero no como un juguete. Tampoco lo identifican como un instrumento musical profesional. Hernández explica que el ludófono es el primer paso antes de que los niños decidan qué instrumento avanzado les gustaría aprender. La enseñanza es simple: se hace a través de talleres en una ludoteca, ambientada con muebles y fichas magnéticas. Para identificar la afinidad instrumental de los niños, el proyecto trabaja con una metodología de color y sonido. “Los vientos y cuerdas del ludófono tienen colores. A partir de estos se hace una partitura básica, en colores, para que los niños los sigan y creen los sonidos”, añade el creador del instrumento. 
Hernández, quien lidera este proyecto, considera que en América Latina se está dando un cambio “importantísimo” en materia de innovación en diferentes campos, e insiste en que Colombia necesita más educación para transformar las artes. “Simplemente, es fundamental para los seres humanos”, sostiene. Las seis
personas que desarrollan los talleres quieren consolidar el instrumento como una muestra de innovación en la región para llegar a distintos países. 
El 21 de agosto, en Medellín, Hernández y sus colegas recibirán, junto a otros innovadores colombianos, el galardón que los reconoce como los más innovadores de América. El reto para Innovadores de América Latina es mantener su trabajo en este campo y para ello, en octubre próximo, realizarán lo que han llamado la ‘Gira del innovador’, que visitará tres o cuatro países para compartir los proyectos que resultaron ganadores.

El ludófono

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    EL LUDÓFONO Loscolores y el sonido de una caja acústica de resonancia, que integra las notas de una guitarra, la melodía armoniosa de una flauta y los palpes agudos y graves de un tambor cautivan a todos los niños. Su magia va por las regiones del país como parte de un proyecto lúdico de artes integradas. Pasó por Bogotá, las poblaciones cundinamarquesas de Funza y Subachoque, llegó a Bucaramanga y sonó también en Canalete y Los Córdobas, en Córdoba. También llegó a Venezuela, donde ellos han trabajado con el Sistema de Orquestas de ese país, así como con la Secretaría de Identidad Caraqueña, en la capital. Se trata del ludófono y su nombre surge de la unificación de las palabras lúdico y sonido. La “lúdica del sonido” es una, dice David Hernández Salazar, diseñador industrial de 23 años que, junto con sus compañeros Melissa Sanabria, Carlos Nicolás Hernández y un equipo de producción, le dieron vida a este proyecto, galardonado en la categoría de diseño del Premio Innovadores de América 2014. El primer boceto del ludófono se hizo hace tres años, cuando Hernández inició su proyecto de grado en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Hoy, el proyecto cuenta con casi 100 ludófonos. Se trata de una especie de instrumento híbrido de tres posiciones: viento, cuerdas y espacio percutivo. Para interpretarlo se debe estar sentado. “Representa una democratización del aprendizaje musical, porque todos los seres humanos pueden aventurarse a tocarlo –explica Hernández–. Esta idea mitiga el impacto de no haber podido aprender a tocar otros instrumentos”. Sus creadores lo definen como un elemento lúdico, pero no como un juguete. Tampoco lo identifican como un instrumento musical profesional. Hernández explica que el ludófono es el primer paso antes de que los niños decidan qué instrumento avanzado les gustaría aprender. La enseñanza es simple: se hace a través de talleres en una ludoteca, ambientada con muebles y fichas magnéticas. Para identificar la afinidad instrumental de los niños, el proyecto trabaja con una metodología de color y sonido. “Los vientos y cuerdas del ludófono tienen colores. A partir de estos se hace una partitura básica, en colores, para que los niños los sigan y creen los sonidos”, añade el creador del instrumento. Hernández, quien lidera este proyecto, considera que en América Latina se está dando un cambio “importantísimo” en materia de innovación en diferentes campos, e insiste en que Colombia necesita más educación para transformar las artes. “Simplemente, es fundamental para los seres humanos”, sostiene. Las seis
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    personas que desarrollanlos talleres quieren consolidar el instrumento como una muestra de innovación en la región para llegar a distintos países. El 21 de agosto, en Medellín, Hernández y sus colegas recibirán, junto a otros innovadores colombianos, el galardón que los reconoce como los más innovadores de América. El reto para Innovadores de América Latina es mantener su trabajo en este campo y para ello, en octubre próximo, realizarán lo que han llamado la ‘Gira del innovador’, que visitará tres o cuatro países para compartir los proyectos que resultaron ganadores.