Este documento discute la importancia de la unidad en las familias cristianas. Señala que Dios diseñó el matrimonio para ser una unión entre un hombre y una mujer. Sin embargo, Satanás busca dividir a las familias mediante la falta de transparencia, gustos y adoración compartidos. Para romper esta maldición de la división, las familias deben esforzarse por mantener la unidad en sus relaciones mediante la honestidad, el apoyo mutuo y la adoración común a Dios.