EL SER DEL CATEQUISTA
En la formación del catequista acecha siempre la tentación de la eficiencia: 1º suministrar
al catequista una serie de nociones teológicas y de contenidos para transmitirlos a los
catequizandos (el saber); 2º darle los instrumentos indispensables para transmitir los
contenidos y mantener la disciplina durante la lección de catequesis o de catecismo (el
saber hacer).
Pero la Iglesia siempre ha enseñado, que lo primero de la formación corresponde al
SER cristiano del catequista. El saber y el saber hacer son estructuras infecundas si falta el
ser cristiano del catequista.
¿Quién es el catequista?
Es un profeta
Y como profeta debe ponerse a la escucha de la Palabra de Dios. En su formación, la Palabra
de Dios, ocupa un lugar central. El catequista está llamado a conocer cada vez más
profundamente y vitalmente la Palabra de Dios y a caminar siguiendo a Jesucristo por un
camino de conversión permanente junto a toda la comunidad eclesial.
También como profeta debe anunciar la Palabra de Dios presente en la Biblia, en la
experiencia de fe de la Iglesia y en los acontecimientos de la historia.
Es un educador
El servicio profético del catequista va dirigido a promover un cambio de postura y de
conducta, o sea, renunciar a los proyectos humanos personales y dejarse guiar por la
sabiduría de Dios para encarnar el estilo de vida de Jesús.
Por eso el catequista debe primero crecer humana y cristianamente para hacer creíble
y eficaz su compromiso educativo. Será un educador eficaz entre más maduro esté humana
y cristianamente.
Como educador, el catequista debe “hacer brotar la vida de oración y el compromiso
de las demás virtudes”: la justicia, el valor, la verdad, el dominio de sí, el servicio a los demás,
la fidelidad, la alegría.
El catequista debe estimular el crecimiento de la comunidad, promover una nueva
vitalidad en toda la comunidad: en lo litúrgico, en el servicio, en la promoción humana.
Es un testigo
El catequista está llamado a ser un signo visible, a ser un modelo creíble y significativo de
vida cristiana.
Para ello hace falta que el catequista acepte a Cristo como criterio último de juicio y
que por lo mismo desempeñe su ministerio profético con coherencia y disponibilidad.
Es necesario que el catequista tenga el valor de testimoniar.
1. ¿Qué es más importante para un catequista ser auténtico cristiano o saber hacer muchas
cosas sin dar testimonio de vida cristiana? ¿Por qué?
2. ¿Menciona tres características que todo catequista debe tener?
3. ¿Por qué debe ser profeta?
4. ¿Qué debe hacer como educador?
5. ¿Crees que un catequista debe dar testimonio de vida cristiana? ¿Por qué?
CUALIDADES DEL CATEQUISTA
Cualidades religiosas
Buena conducta
Los niños leen más en el catequista que en el catecismo, se impregnan más de la conducta
que de las palabras, se les graba más con los ojos que con los oídos. Tienen una antena
finísima para captar todo lo que el catequista es interiormente.
Piedad
El catequista es un instrumento del cual Dios se sirve. Si permanece unido a Dios, viviendo
en estado de gracia hará bien a sus catequizandos; separado de Dios por el pecado, su
trabajo será estéril para la vida eterna.
No se concibe un catequista sin verdadera piedad. ¿Cómo podrá hacer amar al Señor,
si primero no lo ama? ¿Cómo enseñará a orar, a frecuentar los sacramentos, si no tiene el
gusto por la oración, si no hace bien, por ejemplo, la señal de la cruz?
Convicción profunda
El catequista debe ser un entusiasta, un convencido. Convencido de que su misión es una
cosa grande; que las cosas que enseña son verdaderas; que está colaborando en la
salvación del mundo. Así pues, no basta que enseñe, sino que enseñando entusiasme a los
otros, los apasione y los arrastre.
Cualidades morales
Amar a los niños
Si los niños no se siente amados desconfían, obran por fuerza y sin convicción.
El catequista mismo, si no ama de veras a los niños, no hallará jamás la fuerza para
superar el tedio, la ingratitud inherente a su oficio, y será incapaz de tener confianza en sí
mismo y en ellos, de compadecerlos y de tenerles paciencia.
Paciencia
Decía san Francisco de Sales: “Hay que tener un vaso de ciencia, un barril de prudencia y
un océano de paciencia”.
Sentido de justicia
El niño no soporta la imparcialidad y la injusticia y cuando la ve o cree verla, sufre, se aleja
y se encierra en sí mismo. Hay que tratar a todos de la misma manera, guardándose de la
simpatía hacia los más listos, los mejor económicamente, los mejor vestidos… etc. si hay
alguna preferencia debe ser hacia los más pobres, los más difíciles, los más deficientes.
Respeto de la verdad
Los niños son muy sensibles a la verdad, tienen una gran confianza en el catequista. Por lo
tanto, jamás debe permitirse por lo que sea, el decir cosas no ciertas o hablar con reticencias
o con doble sentido.

El ser del catequista

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    EL SER DELCATEQUISTA En la formación del catequista acecha siempre la tentación de la eficiencia: 1º suministrar al catequista una serie de nociones teológicas y de contenidos para transmitirlos a los catequizandos (el saber); 2º darle los instrumentos indispensables para transmitir los contenidos y mantener la disciplina durante la lección de catequesis o de catecismo (el saber hacer). Pero la Iglesia siempre ha enseñado, que lo primero de la formación corresponde al SER cristiano del catequista. El saber y el saber hacer son estructuras infecundas si falta el ser cristiano del catequista. ¿Quién es el catequista? Es un profeta Y como profeta debe ponerse a la escucha de la Palabra de Dios. En su formación, la Palabra de Dios, ocupa un lugar central. El catequista está llamado a conocer cada vez más profundamente y vitalmente la Palabra de Dios y a caminar siguiendo a Jesucristo por un camino de conversión permanente junto a toda la comunidad eclesial. También como profeta debe anunciar la Palabra de Dios presente en la Biblia, en la experiencia de fe de la Iglesia y en los acontecimientos de la historia. Es un educador El servicio profético del catequista va dirigido a promover un cambio de postura y de conducta, o sea, renunciar a los proyectos humanos personales y dejarse guiar por la sabiduría de Dios para encarnar el estilo de vida de Jesús. Por eso el catequista debe primero crecer humana y cristianamente para hacer creíble y eficaz su compromiso educativo. Será un educador eficaz entre más maduro esté humana y cristianamente. Como educador, el catequista debe “hacer brotar la vida de oración y el compromiso de las demás virtudes”: la justicia, el valor, la verdad, el dominio de sí, el servicio a los demás, la fidelidad, la alegría. El catequista debe estimular el crecimiento de la comunidad, promover una nueva vitalidad en toda la comunidad: en lo litúrgico, en el servicio, en la promoción humana. Es un testigo El catequista está llamado a ser un signo visible, a ser un modelo creíble y significativo de vida cristiana. Para ello hace falta que el catequista acepte a Cristo como criterio último de juicio y que por lo mismo desempeñe su ministerio profético con coherencia y disponibilidad. Es necesario que el catequista tenga el valor de testimoniar. 1. ¿Qué es más importante para un catequista ser auténtico cristiano o saber hacer muchas cosas sin dar testimonio de vida cristiana? ¿Por qué? 2. ¿Menciona tres características que todo catequista debe tener? 3. ¿Por qué debe ser profeta? 4. ¿Qué debe hacer como educador?
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    5. ¿Crees queun catequista debe dar testimonio de vida cristiana? ¿Por qué? CUALIDADES DEL CATEQUISTA Cualidades religiosas Buena conducta Los niños leen más en el catequista que en el catecismo, se impregnan más de la conducta que de las palabras, se les graba más con los ojos que con los oídos. Tienen una antena finísima para captar todo lo que el catequista es interiormente. Piedad El catequista es un instrumento del cual Dios se sirve. Si permanece unido a Dios, viviendo en estado de gracia hará bien a sus catequizandos; separado de Dios por el pecado, su trabajo será estéril para la vida eterna. No se concibe un catequista sin verdadera piedad. ¿Cómo podrá hacer amar al Señor, si primero no lo ama? ¿Cómo enseñará a orar, a frecuentar los sacramentos, si no tiene el gusto por la oración, si no hace bien, por ejemplo, la señal de la cruz? Convicción profunda El catequista debe ser un entusiasta, un convencido. Convencido de que su misión es una cosa grande; que las cosas que enseña son verdaderas; que está colaborando en la salvación del mundo. Así pues, no basta que enseñe, sino que enseñando entusiasme a los otros, los apasione y los arrastre. Cualidades morales Amar a los niños Si los niños no se siente amados desconfían, obran por fuerza y sin convicción. El catequista mismo, si no ama de veras a los niños, no hallará jamás la fuerza para superar el tedio, la ingratitud inherente a su oficio, y será incapaz de tener confianza en sí mismo y en ellos, de compadecerlos y de tenerles paciencia. Paciencia Decía san Francisco de Sales: “Hay que tener un vaso de ciencia, un barril de prudencia y un océano de paciencia”. Sentido de justicia El niño no soporta la imparcialidad y la injusticia y cuando la ve o cree verla, sufre, se aleja y se encierra en sí mismo. Hay que tratar a todos de la misma manera, guardándose de la simpatía hacia los más listos, los mejor económicamente, los mejor vestidos… etc. si hay alguna preferencia debe ser hacia los más pobres, los más difíciles, los más deficientes. Respeto de la verdad Los niños son muy sensibles a la verdad, tienen una gran confianza en el catequista. Por lo tanto, jamás debe permitirse por lo que sea, el decir cosas no ciertas o hablar con reticencias o con doble sentido.