El teniente de navío Isaac Peral y Caballero construyó el primer submarino del mundo propulsado por baterías eléctricas en 1887. A pesar del éxito inicial, el proyecto fue abandonado unos años más tarde y el submarino se deterioró con el tiempo, aunque recientemente se han realizado esfuerzos para preservarlo y exhibirlo en un nuevo museo naval en Cartagena.