El Islam surgió en el siglo VII en la península arábiga, donde los árabes, organizados en tribus, vivían en un contexto desértico y politeísta. Mahoma, su fundador, tuvo revelaciones que condujeron a la creación de la umma y un gobierno bajo el califato, mientras que la expansión del imperio musulmán fomentó una época de prosperidad económica y culturales brillantes. La sociedad se organizó en clases y permitió la coexistencia de religiones, con una notable influencia en la economía a través de rutas comerciales y avances agrícolas.