El ojo se forma por la fusión de tejidos embrionarios distintos, con la retina derivada del prosencéfalo y por lo tanto parte del sistema nervioso central, mientras que la córnea y el cristalino proceden del ectodermo superficial. El origen embrionario de las estructuras oculares incluye el ectodermo superficial para la córnea y cristalino, el neuroectodermo para la retina e iris, y el mesodermo para la esclerótica y tejidos conjuntivos.