El Principito llega a una costa solitaria donde conoce a una niña y un capitán. Observa la variedad de animales y se encariña con una gaviota que no puede volar, a la que llama Gull. Sus amigos deciden enseñarle a Gull a volar y después de varios intentos lo logra, aunque el Principito se pone triste por perder a su amiga. Una tarde, Gull saluda al Principito desde el cielo para agradecerle por haberle enseñado a volar.