La energía interna de un sistema es la suma de su energía cinética interna y energía potencial interna a escala microscópica. Representa la energía almacenada en el interior del sistema debido al movimiento y las interacciones entre sus constituyentes a nivel atómico o molecular. La variación de la energía interna de un sistema cerrado depende únicamente de los estados inicial y final, no del proceso que siga, y puede calcularse como la suma del calor transferido y el trabajo realizado sobre el sistema.