El virus del zika, transmitido principalmente por mosquitos Aedes, puede causar síntomas leves como fiebre y sarpullido, y representa un riesgo significativo para mujeres embarazadas debido a posibles anomalías en el feto. No existe vacuna ni tratamiento específico; se recomienda reposo y manejo de síntomas. Desde su identificación en 1947, ha generado brotes importantes en diversas regiones, incluyendo un gran epidemia en 2007 en Micronesia y en 2015 en Brasil, asociado a condiciones como microcefalia.