El documento discute las tendencias y crisis que afectan el futuro de América Latina y el mundo. Señala que la globalización y las crisis en países desarrollados tienen un impacto en la región. También destaca la necesidad de que los líderes latinoamericanos tengan una mejor capacidad de prospectiva para prever cambios como los relacionados a la tecnología, el medio ambiente y la economía. Finalmente, propone que América Latina promueva políticas de integración para manejar mejor las crisis externas y aprovechar oportunidades.