El documento discute el debate sobre si el Internet es bueno o malo. Argumenta que el Internet en sí mismo no es ni bueno ni malo, sino que depende del uso que cada persona le dé. Por un lado, el Internet puede usarse para comunicarse con otros, aprender e informarse, pero también puede usarse para cometer crímenes y extorsiones. Concluye que el Internet es una herramienta que puede aprovecharse positiva o negativamente, dependiendo de los valores de cada persona.