La energía eólica se ha utilizado durante siglos para impulsar barcos y molinos, pero su uso para generar electricidad se desarrolló principalmente en el siglo XX. Actualmente, la energía eólica es una de las fuentes de energía renovables de más rápido crecimiento y ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los aerogeneradores convierten la energía cinética del viento en electricidad que se transmite a la red eléctrica.