El documento define la equidad de género como la igualdad entre hombres y mujeres, donde el género no importa porque ambos tienen la misma inteligencia y capacidad para realizar las mismas tareas. Explica que la equidad constituye un principio básico del derecho que está íntimamente relacionado con la justicia. También señala que desde la perspectiva católica, el principio de equidad implica mitigar la rigurosidad de la ley para salvaguardar la salvación eterna de una persona.