Este capítulo habla sobre el viaje espiritual que implica atravesar momentos de quebrantamiento. Explica que el quebrantamiento es parte del proceso de maduración en la fe y enseña a desprenderse de las cosas que nos atan para acercarnos más a Dios. Finalmente, indica que al salir del quebrantamiento aprendemos a soltar lo que nos ata y que los momentos más íntimos con Dios ocurren durante los tiempos de quebrantamiento.