La impresión 3D comenzó en 1976 con la invención de la impresora de inyección de tinta, evolucionando en 1984 hacia la impresión con materiales gracias a nuevas tecnologías. Hideo Kodama y Chuck Hull fueron pioneros en la estereolitografía, proceso que permitió la creación de modelos tridimensionales, y cuya patente fue crucial para el desarrollo posterior de la impresión 3D. Actualmente, la mayoría de las impresoras 3D utilizan el modelado por deposición fundida, que es una variante de la extrusión de plásticos.