La historia de las impresoras 3D comenzó en 1983 con la estereolitografía, y en 1988 Chuck Hull comercializó las primeras máquinas. Existen diversos tipos de impresoras 3D, incluyendo las de adición y las de compactación, cada una con sus ventajas y desventajas en cuanto a costos y contaminación. A futuro, se espera que las impresoras 3D sean más económicas y comunes en los hogares, aunque también representan riesgos en términos de uso indebido y contaminación.