La impresión 3D comenzó en 1976 con la invención de la impresora de inyección de tinta y ha evolucionado a lo largo de las décadas, logrando hitos significativos como la primera máquina de impresión 3D SLA en 1992 y el desarrollo de órganos criados en laboratorio en 1999. Proyectos de código abierto como RepRap han democratizado la fabricación, mientras que innovaciones en la personalización y prototipos han permitido aplicaciones en diversas industrias, incluyendo la medicina y la fabricación de aeronaves. La tecnología ha permitido avances notables, como impresiones de prótesis personalizadas y la creación de componentes más complejos y funcionales.