Este estudio muestra que la UE puede reducir sus emisiones al menos en un 40% para 2020 y en un 90% para 2050 a través de medidas nacionales agresivas y cumpliendo con sus obligaciones internacionales. Esto requiere que la definición de "políticamente realista" se adapte a la urgencia de la crisis climática y al derecho de los países en desarrollo a desarrollarse de forma sostenible.