El documento aborda la crisis ambiental global impulsada por la desestabilización de la biosfera, destacando que se han superado umbrales críticos en sistemas vitales como la biodiversidad y el cambio climático. Se advierte sobre el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero y la insuficiencia de las respuestas internacionales ante el calentamiento global. Se propone una transición hacia una economía baja en carbono, liderada por la Unión Europea, como una solución necesaria para mitigar estos problemas.