Lo que yo tengo no me pertenece.
Todo lo que soy y tengo me lo regaló el Creador para
compartirlo.
Nadie se cruza conmigo por casualidad y
nadie entra en mi vida sin ningún motivo.
Hay mucho que dar y recibir.
       Hay mucho que APRENDER
de las experiencias positivas y negativas.
Cuanto me acontece negativo y doloroso es
      por una razón y para mi bien.
No debo
sufrir por
lo que me
ocurra.




Siempre debo aceptar y seguir mi camino en paz.
Tengo que evitar dar vueltas a las cosas, imaginar
   otras, procurando no perder mi paz interior.
No siempre las personas me ofenden voluntariamente.
       Muchas veces soy yo quien piensa mal.
¡Jamás debo sentirme ofendido/a por nadie!
Lo mejor es pensar siempre bien.
Que siempre se pueda decir de mí:
     ¡Es una buena persona!
Todo lo que haga debo hacerlo bien y
  buscando el bien de los demás.
Yo tengo mucho poder:
puedo dar y recibir amor.
Sí, amar y dejarme amar.
SÉ BUENO/A
(como las flores)
  Intenta dar
  siempre el
 primer paso.
También tengo que perdonarme a mí.
Tengo que
 ser una
bendición.
Dios me creó
para ser feliz y
hacer felices a
los demás.
Dios me creó para gozar y gozar con otros.
La ETERNIDAD está en mis manos.
Que todos a mi lado sientan la paz.
¡Vivo, amo, gozo!
Reparto alegrías a mi alrededor.
Me siento agraciado/a porque muchas
        personas me quieren.
¡Gracias, Padre!

Eternidad